El mundo ha cambiado mucho pero no tanto como para que se pueda llevar a Julio Iglesias ante un tribunal acusado de agresión sexual y trata. La fiscalía española ha tardado nada en archivar la denuncia por "falta de jurisdicción de los tribunales españoles y por lo tanto la falta de competencia de la Fiscalía de la Audiencia Nacional para conocer de la investigación preprocesal de los hechos denunciados". Sin embargo, Victoria Rosell y otras juristas han llamado la atención sobre los artículos 23.4 l) y m) de la Ley Orgánica del Poder Judicial que parecen bastante explícitos en establecer la jurisdicción española de los posibles delitos de violencia contra las mujeres y violencia doméstica, así como la trata de seres humanos, "cuando el procedimiento se dirija contra un español". Basta leerlos.
Que hay gente por encima de la
ley, intocable, es una obviedad que no requiere mucha explicación. Julio
Iglesias es uno de los hombres más poderosos del mundo. Su poder tiene que ver
con su dinero, por supuesto pero, sobre todo con sus contactos, con su agenda. Cuenta el exministro
José Bono que cuando los EE.UU estaban enfadados con España por aquello de que
Zapatero no se levantó al paso de la bandera norteamericana, lo que hizo para
arreglar las relaciones fue llamar a Julio Igleisas, que a su vez llamó a
Kissinger y así Julio Iglesias arregló las maltrechas relaciones
España-EE.UU. No me cabe duda de que, en esta ocasión
Iglesias ha tirado de agenda y ha llamado desde el rey (al que no sé si tendrá
en la R o en la F) a personas muy poderosas. Pero poderosas de verdad, de esas
a las que la fiscalía no puede ni acercarse.
La tahitiana Vaitiare un libro en
el que narraba el maltrato de Iglesias en el tiempo que fue su pareja. Hace
unos días, Vaitiare fue invitada a un programa de televisión y se desdijo de
todo y culpó a quien en realidad escribió el libro. En fin, imagino el cheque o
las amenazas que recibiría esta mujer los días antes de acudir a Madrid. Recuerdo
también que cuando algunas mujeres acusaron a Plácido Domingo de agredirlas
sexualmente, lo primero que hizo él fue reconocerlo (aunque no se diera cuenta)
Literalmente dijo que “eran otros tiempos”. Tenía toda la razón. Es verdad que
eran otros tiempos, pero no por lo que él parecía pensar al decir una frase
como esa. Porque no es que existieran unos tiempos en los que agredir a las
mujeres estuviera bien o fuera aceptable. Para nosotras ya estaba mal y ya nos
repugnaba lo mismo que ahora; para nosotras esos tiempos eran los tiempos de
siempre. En lo que sí eran otros tiempos es en que lo que nosotras pensáramos o
dijéramos no tenía ninguna importancia. Lo que sí ha cambiado es la impunidad
de los agresores y también la mirada social. Y si ha cambiado la mirada social
es porque ahora nosotras tenemos capacidad para hacernos presentes en el debate
público. Ya no somos sólo las víctimas, somos sujeto y eso ha supuesto un
cambio de magnitudes estratosféricas.
Para las víctimas de Julio
Iglesias será terrible saber que no va a haber justicia, pero…algo de justicia
sí se va a hacer. Haga lo que haga Julio Iglesias y gracias a las denuncias de
estas mujeres, el mundo sabe, con pruebas, que es un agresor sexual. Hemos
visto el video en el que Julio Iglesias se lanza contra la presentadora
argentina Susana Jiménez. Ríete tú aquí del piquito de Rubiales, ese que le
llevó a los tribunales. El video resulta insoportable. Se ve claramente como le
agarra la cara, como ella intenta zafarse todo el tiempo, como le pide que la
deje, cómo él insiste, manosea, agarra y finalmente le plantifica no uno sino
varios besos en la boca.
Julio Iglesias puede decir lo que
quiera, pero en todo caso, que es un agresor sexual lo demuestra este video. El mundo ha
cambiado, sí, afortunadamente. Antes, esto no era delito, ahora sí lo sería. El
comunicado de Iglesias en estos días suena absurdamente extemporáneo. Cuando un
hombre dice que respeta mucho a las mujeres siempre hay que ponerse en guardia.
No se es un agresor por decir una frase como esa, pero desde luego sí se es un
machista. “Respeto mucho a las mujeres” es una frase sin sentido. Démosle la
vuelta: ¿qué significaría que yo dijera que respeto mucho a los hombres? ¿Qué
respeto exactamente de los hombres? ¿a todos los hombres? ¿y en qué se concreta
ese respeto? ¿Es un respeto a los hombres como seres sexuales o al género
humano?
Es difícil saber por dónde pasa
el respeto a las mujeres de Julio cuando no respeta su negativa al contacto
corporal, ni sus empujones, ni su opinión, ni su evidente disgusto, e impone su
corporalidad a toda costa. Y si eso lo hacía en la televisión ante todo el
mundo, y con una mujer conocida y con cierto poder social, es evidente el
respeto que mostrará ante unas mujeres pobres, dominicanas (ya hemos visto
también el respeto que muestra por el país en el que vive), dependientes de él
(ya hemos visto también el respeto que muestra por los derechos laborales) En
estos días ha publicado unos pantallazos, supuestamente de las denunciantes y
ha hecho púbicos sus nombres (demostrando también su respeto por los
procedimientos judiciales de este país)
No tenemos que respetar a Julio
Iglesias porque ya lo hemos visto en acción, lo hemos visto en un vídeo. Así
que nada de lo que haga o diga podrá hacer que olvidemos que agrediste a una
mujer delante de las cámaras de televisión con esa sonrisa y esa impunidad
propia de otra época que hemos conseguido superar luchando.
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