Publicado en 14 de enero de 2021
Envejecer es difícil, lo puedo asegurar. Y para las mujeres lo es mucho más. No es difícil sólo por lo que la vejez significa en términos de acortamiento del tiempo vital y los miedos que esto trae consigo; ni por lo que significa en términos meramente físicos, de salud, de energía, de capacidad. Es difícil porque para las mujeres no hay un espacio social que podamos habitar en estos años excepto aquel que se construye como lucha contra la edad. Y ese es un espacio de negación, y no se puede estar bien en un espacio de negación de nosotras mismas.