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EL MIEDO

Publicado en Público el 12 de noviembre de 2021

El otro día La Razón publicaba un artículo en el que se nos informaba en qué tiene que consistir un «kit de emergencia para gran apagón». Era verdaderamente sorprendente. Aconsejaba meter en una mochila el pasaporte (¿dónde vas a ir?), tarjetas de crédito (¿pero qué cajero va a funcionar en un gran apagón?), llaves de casa (sí, si sales mejor lleva las llaves), linterna (no puede faltar nunca), un teléfono con cargador (muy útil en caso de apagón), una lista de contactos de personas que vivan en otros municipios (no sé muy bien para qué, ¿amigas? ¿parientes? ¿conocidos sin más?) y finalmente un silbato.

POR UN ALGORITMO FEMINISTA

Publicado en Público el 16 de noviembre de 2020

Hace unas semanas programamos un seminario sobre género e Inteligencia artificial que, como suele ser habitual despertó las risotadas en las redes. Salió el asunto del algoritmo y el sexismo y ¡qué risa, un algoritmo sexista!

NATURALEZA Y COMPORTAMIENTO MATERNAL

 

15/01/2018
El instinto animal se utiliza para justificar el apego como un lazo natural entre las madres y sus bebés.

El instinto se utiliza para justificar el apego como un lazo natural entre las madres y sus bebés.

Todo desastre tiene su foto, y la de los incendios de Galicia de este verano tuvo también la suya. Es la de un perro llevando en la boca algo que parece un animal carbonizado. En seguida la protagonista de la foto fue leída como una hembra, como una madre, que lleva en la boca a su cría de la que no puede separarse y levantó oleadas de simpatía. Pero poco después supimos que la perra era perro, que no era su cría y que el animal se dedicaba a recoger cadáveres quemados de animales para enterrarlos como hacen los perros con los huesos. De haberlo sabido… ¿hubiera resultado el perro tan simpático? Seguramente no, porque con lo que se estaba empatizando en realidad era con determinadas características que reconocemos como humanas y, además, maternales. 

LA INDUSTRIA OCULTA DE LOS ÓVULOS

Publicado en Píkara Magazine el 23 de marzo de 2016

El otro día una periodista francesa me llamó para hacerme una entrevista sobre la donación de óvulos. No dejó de mostrarse asombrada por que España sea uno de los países en los que, habiendo un mayor tráfico de compraventa de óvulos (al mismo tiempo que un país con un fuerte movimiento feminista) sea uno de aquellos en los que menos se habla de esta cuestión. Es cierto.

ARTICULO: A MACULÉE CONCEPTION

Aquí os dejo un articulo de la revista belga  Medor (medor.coop) sobre donación de óvulos y en el que incluye una entrevista que me hizo la periodista Céline Gautier

Para las que habláis francés.

https://beatrizgimeno.es/wp-content/uploads/2016/05/mecc81dor2_ovocytes.pdf

EL SEXO DEL CEREBRO O EL CEREBRO DEL SEXO

  • En red13/09/20c un cerebro, por Nicolas P. Rougier. Wikimedia Commons

Publicado en Píkara Magazine el 13 de septiembre de 2011


Me encantan los artículos que salen en la prensa, cada vez con más frecuencia, y que explican clarito clarito por qué las mujeres no sabemos aparcar y por qué los hombres son infieles y les gusta tanto el sexo; por qué a las mujeres nos da por la ropa y a los hombres por los coches (y por el sexo), o por qué las mujeres nos derretimos al ver un bebé y los hombres al ver una competición deportiva (y por el sexo).


Sí, hay muchos estudios, que cuestan dinero, destinados a demostrar que las cosas en esto del género son como son porque son así de naturales, ergo inmutables y, además, buenas

En fin, que colecciono esos artículos y busco como una hormiguita los estudios en los que dichos artículos dicen basarse y me los leo de pe a pa, lo cual tiene mucho mérito. Aparte de la cantidad de veces que el redactor o redactora, por llamarle de alguna manera, no se ha leído el estudio o no lo ha entendido, y me encuentro con que dicho estudio no dice lo que el artículo asegura que dice, la verdad es que sí, que hay muchos estudios, que cuestan dinero, destinados a demostrar que las cosas en esto del género son como son porque son así de naturales, ergo inmutables y, además, buenas.

He aprendido muchas cosas de estos estudios. Por ejemplo, que es muy fácil colar un artículo a la prensa. Basta decir que un estudio de la Universidad norteamericana de, pongamos, Wisconsin, demuestra que las mujeres prefieren los zapatos de tacón a los zapatos planos porque eso es una ventaja evolutiva; así nos costaba un poco movernos de casa (de la cueva) si es que veíamos pasar a un hombre (heterosexualidad obligatoria, natural, por supuesto) que nos atrajera mucho más que ese con el que convivíamos en una cueva y con el que ya teníamos dos hijos; de esa manera no nos movíamos y no le dejábamos al tipo con los niños, que no podría cuidar porque tenía que salir a cazar; y si nosotras hubiéramos ido en pos de nuestro deseo pues los niños se hubieran muerto de hambre porque los hombres además de salir a cazar son unos egoístas y se lo comían todo ellos a no ser que estuviera por allí una madre dispuesta a pelear por la comida de sus vástagos. Pero nada de eso pasó, porque las primitivas se ponían unos zapatos incómodos con los que preferían no salir mucho de la cueva. Esa es la ventaja evolutiva, cuya base científica es que los fetos masculinos, a partir de la semana dos de gestación, reciben mucha testosterona en el cerebro gracias a su grandiosos genitales; esa testosterona se pasa después a los circuitos cerebrales, al córtex, al hipotálamos, pasa por las amígdalas y regresa a los genitales que, repito, son grandes. Escribo esto, le pongo un nombre inglés y lo publico.

Un artículo muestra lo fácil que es publicar estos estudios que “demuestran” que el sexismo es natural y lo difícil que es, en cambio, publicar los que aseguran que no hay diferencias cerebrales

Bien, el otro día me encontré dos artículos relacionados con esta mi pequeña afición el mismo día, ¡dos! Uno, lástima, no me hizo reír, sino que era serio. Aseguraba que todos estos estudios y teorías son una tontería, que todo lo que el “neurosexismo” (buen nombre) se empeña en encontrar no lo ha encontrado porque no existe y que las pequeñas diferencias que pueden encontrarse entre los cerebros masculinos y femeninos se deben a que el cerebro es sumamente plástico y se va adaptando durante toda la vida a las actividades que realizamos. Por ejemplo, los taxistas tienen muy desarrollada cierta zona cerebral relacionada con la capacidad de orientación. El artículo demostraba lo fácil que es publicar estos estudios que “demuestran” que el sexismo es natural y lo difícil que es, en cambio, publicar los que aseguran que no hay diferencias cerebrales de ningún tipo. Y dado que los científicos están muy presionados para publicar cuanto más mejor… pues eso.

El segundo artículo, el mismo día, lo firma y publica en otro diario una “neuropsicóloga, orientadora escolar, maestra y logopeda”, todo eso. Pues esta acaparadora de títulos recoge varios estudios, norteamericanos claro, que demuestran que las necesidades femeninas respecto a la pareja son (por este orden): 1.- Afecto (recepción de cariño, cuidado e interés por sus asuntos) 2.- Diálogo; 3.- Sinceridad (evidencias que le permitan confiar en la pareja) 4.- Estabilidad financiera; 5.- Compromiso familiar activo (es decir, corresponsabilidad del compañero). Así que las mujeres son personas normales y responsables. Las necesidades de los hombres son al parecer: 1.- Satisfacción sexual: 2.- Que la pareja le acompañe a las actividades que a él le interesan; 3.- Mantenimiento del atractivo de la pareja; 4.- Que aporte paz doméstica (vamos, que ella no de la lata con sus cosas) 5.- Que se muestre orgullosa de él. Y, además, ellas muestran una tendencia natural a la empatía y la solidaridad y ellos al sexo; que ellos son reactivos a las tentaciones de los sentidos y que sus impulsos (los de ellos) carecen de componente racional. Sigue diciendo que las mujeres no reaccionamos igual a los sentidos y que no, que si nos ponemos a pensar pensamos tanto, que lo del sexo pues que no nos compensa.

Y según estos estudios resumidos por la neuropsicóloga citada estas diferencias que los hacen aparecer a ellos como a un hatajo de imbéciles presuntuosos no se deben a la nefasta educación y socialización que los hombres reciben, no, sino a diferencias cerebrales que pasan (como yo mencioné antes) por la testosterona y los testículos. No es broma, este resumen cita los estudios en cuestión y los autores de los mismos. Visto lo visto no sé, la única conclusión que se puede sacar de todos estos estudios es que hay que acabar con los hombres para que el ser humano salga adelante, con lo que concluyo que Valerie Solanas tenía razón. Es lo que pasa, que te vuelven loca.

CIENCIA Y NORMATIVIDAD

Revista Trasversales número 3,  verano 2006





A estas alturas ya se ha escrito mucho acerca del carácter ideológico y de instrumento político que tiene la ciencia, pero lo cierto es que en los últimos años las explicaciones biologicistas de la conducta humana han vuelto a resurgir con fuerza inusitada hasta el punto de que estamos asistiendo a una ofensiva profundamente reaccionaria contra el carácter fundamentalmente construido de nuestra conducta. Una ofensiva que tiene que ver el resurgir de posiciones neoconservadoras en cuanto a asuntos tales como la igualdad entre los sexos o entre homo y heterosexuales.

EL ECLIPSE ERA POLÍTICO

Imagino a las comentaristas de derechas diciendo: “¡Ahora resulta que hasta el eclipse es woke!” O bien: “¡La atención al eclipse es cosa de...