Publicado en El Plural el 21 de septiembre de 2013
Cuando algunas personas, yo entre ellas, decidimos fundar la Federación Estatal de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (FELGTB) con el más que humilde objetivo de conseguir ser iguales ante la ley teníamos claro que por ser este un objetivo políticamente modesto (aunque impensable entonces) y por tratarse de derechos básicos, era, al mismo tiempo un objetivo que seguramente compartirían personas lgtb de derechas. Yo, que fui presidenta de esa organización, lo tenía y lo tengo claro: la igualdad legal (en este caso el matrimonio y una ley de identidad de género) no va a acabar con la lgtbfobia, pero si la ley no nos reconoce como iguales no se puede afrontar ningún otro cambio más profundo.

