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RESEÑA DE ALEGATO CONTRA LA PROSTITUCIÓN

Reseña de Iñaki Urdanibia en Kaosenlared

31 de agosto de 2025


¿El oficio más antiguo…?

Por Iñaki Urdanibia

  

He leído recientemente un par de obras acerca del consentimiento (El sentido del consentir de Clara Serra y Du consentement de Geneviève Fraisse / por el libro nombrado en primer lugar me entero de que hay traducción del segundo en la editorial chilena Palinodia: Del consentimiento ) en las que, de uno u otro modo, se trataba, entre otros muchos temas, a la prostitución como servicio sexual, equiparándola con otros trabajos de servicios como secretarias o trabajadoras de supermercado, subrayando los supuestos puntos en común (es mucho suponer y equiparar), poniendo el acento en que no se venden los cuerpos sino que se alquilan, dándose un contrato entre las dos partes -la que alquila su cuerpo y el que se sirve de tal-, dándose pues un consentimiento por parte de la prostituta y el acuerdo por parte del putero. Según estas feministas que tratan a las abolicionistas como contagiadas por los reaccionarios moralistas del otro lado del charco, proponen que para que la prostitutas hagan su trabajo han de darse dos condiciones: que no exista proxeneta y que tampoco se dé coacción de ningún tipo; suman a su propuesta, que se otorguen unos derechos sociales y la posibilidad de crear sindicatos, etc. El acento queda puesto en el consentimiento, como muestra de libre elección…obviando la realidad que hace que salte a la vista que las mujeres que se dedican a esa actividad generalmente lo hacen forzadas: menores de edad, migrantes, pobres y en mucho casos racializadas, lo que hace que las argumentaciones de las recién nombradas se apoyen en las voces, minoritarias, de las que tienen voz para decir que sí quieren ejercer dicha actividad, optando libremente por su ejercicio. Así, parece que todo sea cuestión de una decisión individual: quiero / no quiero, ajena a cualquier imposición, necesidad perentoria, etc. ¡Ay libertad, libertad,…!

LA MARGINACIÓN DE LAS LESBIANAS EN LOS GRUPOS GAYS Y EN EL MOVIMIENTO FEMINISTA

Capítulo del libro: Cultura, homosexualidad y homofobia

Volumen II: Amazonia: retos de visibilidad lesbiana

Editorial Laertes, 2007


Los años 70 y gran parte de los 80 fueron los años en los que las lesbianas no concebíamos estar al margen del movimiento feminista. Es más, fueron los años en los que afirmábamos que cualquier mujer podía ser lesbiana y en los que tratábamos de transformar el feminismo en feminismo lesbiano (1). Después por razones internas al movimiento, que abordaré más adelante, y también externas: la necesidad de transformar la legislación para que recogiese los derechos de gays y lesbianas, las agresiones homófobas y el SIDA, las lesbianas comenzamos a integrarnos en los colectivos gays (2). En la actualidad, en España no hay apenas grupos autónomos de lesbianas fuera del movimiento gay y los que hay no tienen casi presencia. Tampoco dentro del movimiento feminista las lesbianas están organizadas como tales ni su voz tiene fuerza para ser escuchadas. Las lesbianas en la actualidad subsistimos como grupos minoritarios dentro de los grupos gays. Después de una década de militancia conjunta quizá sea hora de replantearnos esa alianza.

LA REVUELTA DE LAS PUTAS

Publicado en Público el 1 de octubre de 2021


Amelia Tiganus ha escrito y publicado un libro: La revuelta de las putas en el que  se define a sí misma como activista feminista, formadora,  escritora en busca de una identidad que no sea aquella identidad impuesta a los 17 años de «puta feliz» y que no sea tampoco la de «exprostituta» porque como ella dice: una mujer que ha sido maltratada no es para siempre una «exmaltratada» y una mujer que ha sido prostituta no es para siempre una exprostituta. Hay un momento en que esa mujer tiene derecho a habitar otras identidades elegidas y Amelia está en ese  proceso de desvestirse de esa identidad de víctima, también impuesta, para pasar a ser lo que quiera ser, en este caso una activista feminista. Y ha escrito un libro que pienso que va a ser fundamental para el abolicionismo en este país.

PRESENTACIÓN: LA PROSTITUCIÓN


Presentación del libro La Prostitución, con Josefina Bueno

Alicante. Febrero 2013

PRESENTACIÓN: https://www.youtube.com/watch?v=eqLnZuUQNbU


"SI ESCRIBO SOBRE LACTANCIA NO ES PARA CONVENCER A NADIE..."

 Publicado en Pikara el 17 de octubre de 2018


Beatriz Gimeno a la entrada de la Asamblea de Madrid./ Foto cedida por la entrevistada

Beatriz Gimeno a la entrada de la Asamblea de Madrid./ Foto cedida por la entrevistada

Beatriz Gimeno (Madrid, 1962), activista social y polémica escritora que cuestiona dentro los feminismos posturas polarizantes en temas como la prostitución, las sexualidades y la igualdad, apela a su autonomía intelectual e invita a debatir la forma en que actualmente se vive la lactancia materna en España en una búsqueda constante de aprender a hacer uso de la escucha activa.

— ¿Se puede entender que la crítica que haces a la lactancia exclusiva es que trata de mantener el statu quo de las clases media y alta?

— Es verdad que claro que hay una cuestión de clase y aspiracional en la defensa a ultranza de la lactancia exclusiva y creo que quien más defiende la lactancia intensiva son mujeres de clase media que además son quienes se lo pueden permitir. Luego hay un sector aspiracional que quiere compartir estos mismos ideales porque finalmente la lactancia es también una cuestión identitaria.

— En el libro haces mención de estudios anglo y nórdicos, ¿crees que justo porque la lactancia es una cuestión identitaria, se están exportando ideales hegemónicos que no corresponden a la realidad en España?

«ES NECESARIO ENTENDER CÓMO SE CONSTRUYEN LAS DECISIONES DESDE EL PUNTO DE VISTA ESTRUCTURAL: ¿A QUÉ SE NOS EMPUJA? ¿A QUIÉN BENEFICIA?»
— Claro, hay una lucha por la hegemonía identitaria -por lo menos en Occidente- y eso es lo que tiene de fascinante el tema de la lactancia, porque en el libro trato de analizar cómo distintos factores que conforman los ideales de la lactancia terminan por mezclar conceptos contradictorios: por un lado, defienden la idea de que la lucha de la lactancia exclusiva tiene que ver con  el anticapitalismo y la ecología, pero por otro lado, también se asumen como biologicistas, con la naturalización los roles de género en donde las mujeres tienen que estar al servicio de la crianza.

— Y sin embargo, ¿consideras que en España hay resistencias ante este discurso hegemónico?

— En este tema de la lactancia o en el caso de la prostitución, por mencionar algunos tan polarizantes, lo que yo preguntaría es: ¿dónde queda la complejidad? Porque actualmente, por la forma en la que nos relacionamos mediante redes sociales, parecería que ahí la complejidad no cabe en los debates. Y es necesaria para analizar nuestras decisiones y elegir libremente, no sólo porque quiero sino porque entiendo cómo se construyen las decisiones desde el punto de vista estructural: ¿A qué se nos empuja desde las estructuras, a quién benefician estas decisiones de la lactancia exclusiva, cómo se conforman? Que ninguna decisión esté condicionada por cuestiones que pueden generar sufrimiento y desigualdad. Si decenas de mujeres me han escrito para darme las gracias por ese libro, y para contarme historias de sufrimiento, es que hay un problema. Claro que también hay mujeres que son felices con la lactancia, y qué agradable que se les dé bien, pero hay gente que sufre mucho y eso hay que tenerlo en cuenta.

— ¿Cómo se pueden empezar a generar políticas o acciones desde el Estado para que esta complejidad esté presente y deje de ignorarse?

— Desde las instituciones se dice que se respeta la decisión de las mujeres sobre la lactancia, pero no es verdad. Se tendrían que generar políticas en las que se apoyen la lactancia y la leche de fórmula y no dar por hecho que dar de mamar es necesariamente mejor. Es mejor para quien sea mejor. Si las consecuencias de dar de mamar son malísimas para tu salud mental o para tu salud física, entonces no es mejor. Hay toda una generación de personas que creció con biberón. Me interesa entonces que desde el Estado se pueda desmitificar la lactancia y tomar en cuenta cómo esta mistificación ha generado consecuencias en las mujeres, en la forma en la que viven sus deseos, en su situación económica. El objetivo de las políticas desde el Estado tendría que ser generar bienestar en la crianza, para la madre y para el bebé.

— ¿Quién tendría que empezar a desmitificar todo esto, por dónde empezamos? ¿El Congreso de Diputados, las instituciones de salud, los movimientos sociales de mujeres?

— Esa labor la tendría que hacer el feminismo y pedirlo a las instituciones. Dentro de las instituciones, las mujeres en política. Si yo fuera ministra obligaría a que se apoyara y se enseñara a quienes deciden dar de mamar y también a que se enseñen otras opciones de crianza a quienes no quieren dar de mamar.

«OBLIGAR A UNA MADRE A DAR DE MAMAR ES CONVERTIRLA AL SERVICIO DE UNA CAUSA, COMO CUANDO SE NOS PONÍA A PARIR SOLDADOS AL SERVICIO DE LA PATRIA»
Aunque quizá me acusarían de estar violando los mandatos de la OMS o de ser fanática. Tendría que ir de abajo y pedirse arriba, como la mayoría de los movimientos sociales. Sin embargo creo que no parece posible, porque quienes hacemos política estamos construyendo debates identitarios que contienen marcos mentales cerrados y por lo tanto no hay posibilidad de escucha; yo largo mi rollo, la otra larga el suyo y no hay posibilidad de decir: “Oye, en eso que dices pues a lo mejor tienes razón”. La escucha activa parece imposible. Y creo que tiene que ver con la posmodernidad, la influencia del neoliberalismo y cómo el neoliberalismo está haciendo de nuestras opciones políticas opciones identitarias cerradas a cualquier aprendizaje. Estamos en una especie de mercado de identidades enteras en donde compras todo en pack.

— ¿El objetivo de tu libro, entonces, sería visibilizar que todavía existe un control sobre los cuerpos de las mujeres y que la lactancia legítima este “servicio a la sociedad” que se impone a las mujeres?

— Exacto, la lactancia se está usando para reforzar significados muy antiguos y muy poco feministas. No se puede convertir la lactancia en una obligación de cuidado porque entonces se nos destina a todas las mujeres a ser cuidadoras, despojándonos de nuestra subjetividad: habrá mujeres que quieran y mujeres que no. Obligar a una madre a dar de mamar es convertir a esa madre en un instrumento al servicio de una causa como ya lo hemos sido, por ejemplo cuando se nos ponía a parir soldados al servicio y cuidado de la patrias.

— Hay muchas mujeres que son madres, que tienen que cumplir con dobles jornadas de trabajo, que no se nombran feministas y que no pueden hacer uso del espacio público pero que deberían de ser tomadas en cuenta por las reivindicaciones de los movimientos feministas y creo que no está sucediendo…

— Esto que dices es el meollo de la política, pero no sólo con las madres,: ¿cómo hacemos con esos trabajadores que no tienen nada y que no van a las marchas, que no son socialistas, o sindicalistas? Creo que paso algo igual. Y de lo que trata la política es de ampliar los márgenes de bienestar. Sí, eso es muy complicado y vamos a definir qué es bienestar, pero hay que ampliar y no restringir, y en el caso de la lactancia pasa esto: hay quienes disfrutan la lactancia, hay quienes están contentas con dar biberón, pero las actuales políticas están restringiendo a una sola opción. Hay que dejar de crear una sola idea de qué es bueno, seguir cuestionando y arrebatando privilegios.

— ¿Arrebatar privilegios a los hombres o extender y ampliar su papel en la crianza?

«DENTRO DE LOS PARTIDOS LA LACTANCIA NO SE CONSIDERA UN PROBLEMA POLÍTICO, NO SE DISCUTE Y SI VAS A SACO TE SIENTES SOLA»
— Ellos son los privilegiados del patriarcado, por lo tanto, lo que les genere bienestar, como lo pueden entender ellos, puede estar reñido con lo que las mujeres estamos buscando respecto a nuestro bienestar. Yo creo que en un mundo basado en el bienestar general sería bueno para todas y todos tener tiempo para cuidar y tener tiempo para ti. Dicho esto, sigo creyendo que ellos no se van a implicar porque cuestionar la crianza es quitarles privilegios.

— Regreso a esto de arrebatar y cuestionar privilegios. Cuando dices que te acusarían de cuestionar a la OMS, estás justamente cuestionando a las instituciones desde el feminismo, ¿no?

— Claro. Parece que no hay que meternos con lo que dice la ciencia sobre las mujeres, pero ademas la OMS es una institución política, no científica. La OMS se dedica a la política de la salud y podremos estar de acuerdo en algunas cosas y en otras claramente no porque tiene sesgos racistas, androcéntricos, clasistas, etc. Y sí, la labor del feminismo es cuestionar la voz del privilegio que sale de estas instituciones.

— Y por eso, porque por ahora eres parte de “las instituciones”, quisiera saber si desde tu experiencia existe algún atisbo de que esta discusión no se quede sólo sobre el libro, sino en encontrar caminos que puedan tener impacto, de arriba hacia abajo…

— Por mi experiencia en el activismo LGTB, siempre digo que la lucha social debe de iniciarse con el debate desde la sociedad y los movimientos. Ahora mismo la hegemonía de la crianza con apego o intensiva es muy fuerte y yo tengo amigas que están de acuerdo conmigo, con lo que cuestiono pero cuando tienen a su bebé me dicen que no pueden, que tienen culpa, y la culpa de las mujeres es una de las herramientas más terribles cuando nos enfrentamos a cualquier institución patriarcal y a nuestra propia vida. La culpa es casi material, casi que la tocas. Las feministas abrimos un huequito en el entramado institucional, entramos, pero luego vuelve a cerrarse porque lo que tienes encima es un sistema de “sentido común” que parece irrompible. Y dentro de los partidos políticos, ahora mismo, el “sentido común” es que la lactancia no es un problema político. No se discute y tampoco puedes ir a saco porque te sientes sola y es duro. Así que no dices nada porque no quieres recibir golpes de todos lados.

— ¿Y entonces por qué seguimos?, ¿por qué Beatriz Gimeno sigue hablando de estos temas incómodos si parece que no van a ningún lado?

— Me estimula mucho cuando alguien me dice que el libro le ha servido, aunque no esté de acuerdo. Yo trabajo muy aislada, no estoy en la academia, no tengo mucho contacto con nadie mientras escribo. Y como no estoy tan metida en movimientos o lugares específicos puedo escribir mis libros sin presión y mi objetivo es que lo que escribo sirva para el debate, no tanto para convencer a nadie, sino para complejizar y aprender. Tengo la esperanza de abrir huecos que mejoren las vidas.

— ¿Entonces tienes esperanzas?

— Yo siempre lo discuto con mis compañeros: parece que el pesimismo es de derechas pero yo soy pesimista y ello no me ha impedido tratar de construir algo que haga que las vidas valgan lo mismo. Yo salgo de las instituciones con una sensación muy pesimista, aunque tampoco es que sea una sorpresa; ya lo sabía cuando estaba fuera. Mi visión ha cambiado muy poco y por ello valoro enormemente a las personas que, conociendo la verdad se quedan y están dispuestas a pelear dentro de las instituciones -como las mujeres que trabajan el feminismo dentro de los partidos-. La historia te anima, porque sabes que también a veces ocurren estallidos de dignidad o incluso de felicidad. Quizá me conformaría con esto, con seguir construyendo esperanza histórica.

"SE HA PRODUCIDO UNA PRIVATIZACIÓN DE LA MATERNIDAD"

Publicado el 12 de agosto de 2018 en CUARTO PODER


El germen del último libro de la diputada de la Asamblea de Madrid, Beatriz Gimeno, parte de una experiencia personal. Tuvo a su hijo hace 30 años y decidió no darle el pecho. Entonces, comenzaron las presiones en el hospital, donde incluso le negaron los biberones durante las primeras horas o las pastillas para retirar la leche. No reparó más en este capítulo hasta que en 2011 publicó un artículo en Píkara Magazine y recibió varias cartas de madres confesando que les había ocurrido lo mismo. Descubrió que esa sensación desagradable iba más allá de una situación individual y que la obsesión por imponer la lactancia estaba generando problemas en más mujeres.

Así nació el libro ‘La lactancia materna. Política e identidad’ (Cátedra, 2018), donde Gimeno resquebraja algunas de las creencias más espolvoreadas sobre la maternidad. El sentido común no es tan común. Ni todas las madres han dado siempre de mamar, ni se han vinculado a sus hijos a través del apego, ni hay una maternidad más natural que otra. La autora aclara: “No cuestiono la lactancia, sino la ortodoxia con la lactancia». Cuartopoder.es charla con ella sobre esta cuestión.

–¿Por qué la lactancia es una cuestión política?

–Porque todo lo que se refiere a ortodoxias corporales y a roles de género es una cuestión política. La lactancia se ha manipulado a lo largo de la historia para incidir en los roles de género.

–Este libro comienza con una experiencia personal. En los últimos años estamos viendo todo tipo de discusiones entre las partidarias del biberón y las del pecho, sobre crianza o sobre si las políticas deberían tomarse o no su baja de maternidad, ¿por qué la maternidad es tan polémica?

«Hay que aplicar la hermenéutica de la sospecha a todo lo que nos dicen que es natural»

–El desencadenante no es solo una experiencia personal. A raíz de un artículo que escribí en Píkara,  empecé a recibir muchas cartas. Incluso, pensé en escribir un libro solo con las cartas. Eso me hizo darme cuenta de que algo estaba pasando más allá de mi experiencia. Creo que las feministas tenemos que poner todo bajo sospecha. Como dice Celia Amorós, hay que aplicar la hermenéutica de la sospecha a todo lo que nos dicen que es natural.

La maternidad siempre ha sido un gran tema para el feminismo. Es una de las cuestiones que sostiene tradicionalmente la cercanía de las mujeres con la naturaleza y, por tanto, su exclusión del mundo de la cultura. La ideología patriarcal la ha utilizado.

–Habla en el libro de que no hay tanto consenso como parece sobre la lactancia materna, pero hasta organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) insisten en ello. ¿Por qué asegura que no hay consenso científico?

–Porque no lo hay. Pero sobre este tema es inútil discutir porque la gente está convencida de que lo hay sin leer los textos. En el libro, yo recojo artículos publicados en las mismas revistas científicas, no revistas raras, en las que se publican los otros de la lactancia materna. No hay consenso y muchos partidarios de la lactancia reconocen que no lo hay. La OMS también decía hasta hace poco que la homosexualidad era una enfermedad. Sus decisiones también están sujetas a muchos criterios, desde científicos a económicos.

Si los artículos hablan de las bondades de la lactancia, inmediatamente son recogidos por la prensa generalista. En cambio, si no, no salen del ámbito científico. Yo no digo que la lactancia no sea buena, lo es. Lo que digo es que no es ese líquido de oro que sus defensores nos presentan como algo que cura todo, que sirve para prevenir todo. La lactancia es buena, gratis y se puede dar en cualquier sitio, pero si das el biberón no pasa nada. Eso es lo que las ideólogas de la lactancia niegan. Los niños con el biberón se crían igual y no tienen ninguna desventaja.

– En el libro habla de la figura de la nodriza. Su trabajo puede cuestionar ideas que tenemos en la actualidad sobre la lactancia y el apego. ¿Por qué ha recuperado esta figura? ¿Ha sido olvidada deliberadamente en los relatos de la maternidad?

«Las clases más pobres de la sociedad han criado a millones de bebés»

– No sé si han sido intencionadamente olvidadas, pero si se tuviera en cuenta que miles de bebés, en un contexto muy concreto, han sido criados por nodrizas y no por sus madres, todas las ideas sobre que el vínculo se crea solo con la lactancia de la madre se quedarían rotas.

He querido recuperar a las nodrizas porque introducen un factor de clase. Las clases más pobres de la sociedad han criado a millones y millones de bebés a lo largo de la historia y han sido fundamentales para que sobrevivieran. Muchas mujeres no podían dar de mamar, morían en el parto o no querían dar el pecho. Es una figura olvidada. Fueron mujeres cuyas vidas fueron sacrificadas para que otras vidas tuvieran mejores condiciones. En ocasiones, tuvieron que renunciar a sus propios hijos, los subalimentaron o maltrataron para poder sobrevivir… Creí que era una figura que merecía un recordatorio. A veces se dice que, hasta la llegada de los biberones, las mujeres daban de mamar y no siempre ha sido así. No es cierto. Daban de mamar una clase de mujeres que sobrevivían gracias a que hicieron de la lactancia su trabajo.

– De hecho, dedica un capítulo a explicar cómo se relacionan clase social y lactancia, ¿sigue afectando en la actualidad?

– Trato mucho la sociedad anglosajona porque aquí no he encontrado muchos estudios sobre el tema, pero es evidente que las mujeres que necesitan trabajar para vivir tienen que dar el biberón al volver al trabajo y no se plantean más. Hay mujeres en Estados Unidos para las que volver al trabajo es una liberación en este sentido. Por ejemplo, entra las mujeres negras, las tasas de lactancia son mucho menores. Para ellas volver al trabajo es muy importante. Lo viven como una liberación y han luchado mucho por ser independientes económicamente. Además, relacionan la lactancia con la época de la esclavitud donde eran obligadas a dar de mamar a los hijos de los blancos. La cuestión de quedarse en casa dando de mamar está relacionada con mujeres para las que el trabajo no significa la vida. Las tasas de lactancia son menores en mujeres trabajadoras, incluso, en las que trabajan dentro de casa.

– En este repaso histórico también habla sobre cómo los médicos desplazaron a las comadronas, esas mujeres sabias que guiaban a otras mujeres en los partos… ¿Aquí hay otro sesgo machista?

– Eso está muy estudiado. Es la toma de poder por parte de los hombres de actividades relacionadas con la vida, el cuerpo, la crianza, el embarazo y el parto de las que se habían ocupado las mujeres. Los médicos, poco a poco, las van desplazando según se van profesionalizando y van haciendo de ello una profesión remunerada y considerada socialmente. Van desplazando a las mujeres, hasta el punto de echarlas, incluso prohibirlas y quemarlas por brujas. Es la historia de cómo los saberes masculinos desplazan y ocultan saberes femeninos. Los forceps los inventaron las comadronas antes que los médicos. También se adelantaron a la asepsia. Ellas sabían que atender partos con las manos sucias era más peligroso que hacerlo con manos limpias, simplemente, por la experiencia y observación.

– Llegamos a los 80 y se empieza a construir una maternidad neoliberal, ¿cómo nos afecta?

– Se produce una reprivatización de la maternidad. Venimos de una maternidad más socializada. Pedíamos que el Estado y la sociedad apoyaran a las mujeres para que pudieran seguir en sus trabajos, no interrumpir sus carreras, no ser discriminadas y tener derecho a su tiempo de ocio. Entonces comienza una reprivatización y empiezan a cerrarse escuelas infantiles en Estados Unidos, se recorta en salud pediátrica de una manera radical y se pide a las madres que sean las únicas responsables de la salud y el estado de los bebés. Eso se tiene que apoyar en una ideología. Yo no digo que la ideología de la lactancia sea responsable de esto, pero sí tiene que ver. Se dice a las mujeres que vuelvan a hacerse cargo de la crianza en exclusiva: la lactancia, la crianza con apego, estar pendientes las 24 horas…

– Por último, hay quien se preguntará por qué Beatriz Gimeno, reconocida anticapitalista, escribe un libro sobre la lactancia, un recurso al que tienen acceso todas las mujeres y es gratis frente a la industria farmacéutica que fabrica la leche artificial.

– Es cierto que la industria de leche de fórmula tiene sus intereses. Aunque la lactancia es gratis, nos engañamos si pensamos que no hay un mercado alrededor de ella. Lo hay. Las empresas de leche de formula como Nestlé ya han derivado su producción hacia productos relacionados con la lactancia. En países ya hay mercado de leche materna: desde artículos a títulos profesionales de consultoras de lactancia, productos para el porteo, sacaleches… Es gratis, pero la ortodoxia con respecto a la leche materna también es cuestionable desde el prisma feminista. No cuestiono la lactancia, sino la ortodoxia.

 


RESEÑA DE LA LACTANCIA MATERNA, POR BEATRIZ RANEA

Publicado el 8 de noviembre de 2018

Beatriz Gimeno en La lactancia materna. Política e identidad plantea una reflexión crítica de gran profundidad en torno a lo que ella denomina el mandato de lactancia y las implicaciones que éste tiene para las mujeres. No se trata de un libro contra la lactancia ni contra la maternidad sino de una revisión crítica necesaria frente a este mandato que esencializa la feminidad y la maternidad. Para ello, la autora parte desde la introducción de su experiencia individual respecto a la lactancia para conectarla con el significado sociopolítico y con las implicaciones colectivas. Como acostumbra a hacer, Gimeno trasciende el marco individualista propio del neoliberalismo para posibilitar la reflexión colectiva enmarcada dentro del pensamiento crítico feminista que posibilita
preguntarnos ¿qué implicaciones tiene el mandato de lactancia? ¿Cómo se construye el modelo normativo de maternidad ligado a este mandato?

"LA LACTANCIA MATERNA", UNA CRÍTICA RAZONADA AL MANDATO DE LACTANCIA

Publicado en Trasversales el 22 de agosto de 2018


La escritura de Beatriz Gimeno es impetuosa y beligerante a la vez que rigurosa y razonable. Tras sus ensayos hay estudio, documentación y contraste, por eso escribe lento. En ella, no todo vale para defender o condenar una idea, tesis, propuesta o actividad. Tampoco vale exponer sólo aquello que parece apuntalar una tesis mientas que se calla lo que podría ponerla en duda. Leer a Gimeno es reencontrarse con la práctica de la deliberación, tan poco frecuente hoy pese a que su ausencia convierte cualquier «argumentación» en retórica.

PARA LEER EL MUNDO: LA MATERNIDAD INTENSIVA

Publicado en Frontera De Revista Digital el 8 de noviembre de 2018 Reseña de La lactancia Materna, por Maite Larrauri


Es un hecho que existe lo que Beatriz Gimeno llama en su libro (La lactancia materna. Política e identidad) “un mandato de lactancia”. Basta entrar en Internet, o visitar el reparto de embarazadas o la consulta de pediatría de un hospital para comprobar que el discurso único, hoy en día, es el de la lactancia materna. “El pecho es mejor” es un mantra científico y popular, y esa combinación de ciencia y de sentido común lo hacen aspirante a ser hegemónico.

CONFERENCIA: PROSTITUCIÓN, NEOLIBERALISMO SEXUAL

Publicado el 24 nov. 2015

Intervención de Beatriz Gimeno en la presentación del libro de Ana de Miguel «Neoliberalismo Sexual. El mito de la libre elección». Madrid 24 de noviembre de 2015

https://www.youtube.com/watch?v=zAlXFw8UGas


LAS LEYES DE LA IGUALDAD SE ESTÁN DESMONTANDO

Entrevista. 6 de febrero de 2013

Escritora y feminista

´Las leyes de igualdad se están desmontando´

06.02.2013 | 10:29

La escritora Beatriz Gimeno presentará su nuevo libro mañana en Alicante. información

Articulista, escritora, feminista y sobre todo activista por la igualdad. Beatriz Gimeno fue fundadora de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales, y ha escrito ya diez libros. El último, La prostitución, que presenta mañana en Alicante.

C. Martínez ¿Qué es más efectivo escribir o ser activista? Pues la verdad es que no lo he pensado nunca. Yo como activista tuve la inmensa suerte de ser presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales cuando se aprobó la ley de matrimonios del mismo sexo. Así que como efectividad puedes ver más el cambio en el activismo que escribiendo.

La prostitución es su último libro. ¿Por qué? Como feminista, el tema de la prostitución es fundamental. Mi intención era contribuir a un debate que lleva muchos años estancado, en el que hay partidarias de regular y partidarias de abolir, pero no avanzamos gran cosa. Teniendo en cuenta que hay feministas en ambos lados y que a todas nos preocupa la igualdad entre hombres y mujeres, yo quería actualizar el tema porque algunos de los argumentos abolicionistas estaban un poco anticuados…

¿Y cuál es su postura? Mi postura es abolicionista pero a veces podría parecer que las abolicionistas estamos perdiendo el debate porque usamos argumentos con los que no conecta la gente joven, incluso feministas. Por eso veo fundamental que dejemos de centrarnos en si la prostitución puede ser o no elegida, cuando deberíamos empezar a reconocer que hay mujeres que se quieren dedicar a ello, en una situación en la que es posible que las alternativas sean peores. Pero ese no es el asunto. Se trata del efecto de la prostitución en la sociedad entera.

¿No ve diferencia entre la prostitución voluntaria y la que supone una explotación? Claro que hay diferencias. No reconocer eso es alejar a la gente de esta postura. No es lo mismo una mujer raptada, torturada, encerrada, que una chica que decide que eso es mejor que otra opción como estar toda la vida en una fábrica. La forzada debe perseguirse con mayor contundencia. Eso no quiere decir que como feministas no sigamos pensando que en ambos casos es una cuestión machista.

¿Qué ve más difícil dar una solución social o una solución política? La prostitución lleva toda la historia con nosotros y la gente lo encuentra de lo más natural. Lo que tenemos que tratar de explicar es que la prostitución es algo patriarcal que en cada época ha cumplido una función. En este momento, en el que el feminismo ha conseguido muchos avances, la prostitución sirve para que los hombres que no aceptan esos avances tengan un reducto en el que pueden seguir siendo hombres al estilo tradicional.

¿El tema de la inmigración ha sido clave en el desarrollo de una prostitución más perversa? Sí, porque es una labor que se llena de gente más vulnerable y necesitada de ganar dinero.

¿La prostitución es una salida a la crisis? Sí y eso empuja a las inmigrantes a tomar posturas más vulnerables, a bajar un escalón más.

¿Y si cotizaran? Ellas han podido cotizar siempre. Es un debate falso. Solo beneficiaría a los proxenetas y a los beneficiarios del sexo. No es verdad que ellas quieran regularse, no tienen ninguna gana de cotizar ni pagar impuestos, lo que quieren es ganar el máximo dinero posible. Han podido cotizar como camareras o masajistas. Las regulaciones han sido en casi todas las partes un fracaso. La prostitución ha estado a lo largo de la historia casi siempre regulada, desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Además tendría un inconveniente porque un Estado que apuesta por la igualdad no puede regular una ocupación que por su propia naturaleza se basa en la desigualdad.

¿Es partidaria de la paridad impuesta en la administración o en las empresas? Depende. Soy partidaria de las cuotas, de la discriminación positiva. Existe una cuota masculina universal y hay que tratar de romperla por ley. En cualquier empresa o país con una igualdad total, el hecho de que los directivos sean el 80% masculinos no es porque son más listos y más capaces.

Cuando España legalizó los matrimonios gays nuestros país fue un ejemplo. ¿Sigue siéndolo cuando el Gobierno llevó esa ley al Constitucional? No, desgraciadamente no. Durante muchos años de libertades y derechos hemos sido motivo de admiración para el mundo. Ahora no. Ya vemos por qué estamos en los periódicos, por volver a la cutrez más espantosa y más antigua. Y vemos cómo ahora están desmontando las leyes de igualdad. Volvemos a la España negra.

¿Por qué se ve amoral que dos hombres o dos mujeres quieran ser un matrimonio y sin embargo se consienta que un hombre pague a prostitutas por sexo? Porque la prostitución en realidad, en contra de lo que a veces quieren hacer creer para hacerse los progresistas, es algo aceptado. Es un instrumento para la desigualdad entre hombres y mujeres, a pesar de ciertos discursos moralistas. Por ejemplo, la iglesia nunca ha atacado a la prostitución, en cambio sí a las mujeres, a los homosexuales, a las que se divorcian, a las que abortan… Pero jamás ha dicho que condena a los hombres que pagan a prostitutas.


EL DEBATE SOBRE LA PROSTITUCIÓN

Publicado en Píkara el 1 de febrero de 2012


Beatriz Gimeno acaba de publicar el libro "La prostitución" (Ediciones Bellaterra). En este artículo analiza las diferentes posturas del movimiento feminista ante este tema, pero también sus propios debates internos.

NEOMACHISMO Y PROSTITUCIÓN

Publicado en El Plural el 25 de noviembre de 2011


Hace unas pocas semanas entregué a la editorial Bellaterra un libro sobre prostitución, un libro que me ha resultado muy complicado de escribir, como no podía ser menos tratándose del tema del que se trata, complejo como pocos. El libro saldrá a la calle en 2012 pero ya estoy dando alguna ponencia sobre el asunto y por tanto me encuentro ahora con que tengo que resumirlo o extraer lo principal del mismo para explicarlo. Ya sabemos cómo de polarizada está la cuestión de la prostitución y de qué manera tan cruda se suele desarrollar el debate (por llamarlo de alguna manera) en torno a la misma. Sin embargo, a la hora de escribir el libro, lo que resultó más complicado fue decir algo nuevo. Hay miles, literalmente decenas de miles de libros, artículos y estudios en torno a la prostitución pero al final el 90% se agrupan en una de las posturas: abolicionista o regulacionista. Y la inmensa mayoría, como es lógico,  dan los mismos argumentos una y otra vez aunque tratados desde distintos ángulos, distintas perspectivas, ponen el foco en diferente objetivo etc.

PRESENTACIÓN EN JEREZ DE: DESEO, PLACER



PRIMERA PARTE

SEGUNDA PARTE

TERCERA PARTE


Texto de la poeta Dolors Alberola para la presentación de la novela Deseo, Placer en Jerez de la Frontera el 17 de marzo de 2011

Decirlo todo en la interlinea

Entrar en la palabra de Beatriz Gimeno es empujar la puerta de un inmenso bloque en el que se asienta la vida. De un modo totalmente filosófico, a la vez que claro y concreto, la autora nos va llevando por cada una de las plantas de la cotidianidad. Toda la novela en sí es una exactísima metáfora de lo que sucede no solamente en cualquier empresa sino en la mayor empresa humana, en la propia existencia. Un libro que, por encima de la prosa, salpica la realidad de delicada poesía. Beatriz hace hincapié en algunos momentos de su detallado decir insistiendo en lo dicho; así pues, nos tropezamos con triangulares comparaciones o definiciones que realzan con mayor fuerza todo aquello que ella pretende dejar bien claro. En pocas ocasiones se tropieza uno con tanta verdad bajo el aspecto de ficción. Posiblemente, la empresa de la directora general no haya existido nunca, pero jamás ha dejado de existir el modo en que todo se desenvuelve.

EL ECLIPSE ERA POLÍTICO

Imagino a las comentaristas de derechas diciendo: “¡Ahora resulta que hasta el eclipse es woke!” O bien: “¡La atención al eclipse es cosa de...