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RESEÑA DE ALEGATO CONTRA LA PROSTITUCIÓN

Reseña de Iñaki Urdanibia en Kaosenlared

31 de agosto de 2025


¿El oficio más antiguo…?

Por Iñaki Urdanibia

  

He leído recientemente un par de obras acerca del consentimiento (El sentido del consentir de Clara Serra y Du consentement de Geneviève Fraisse / por el libro nombrado en primer lugar me entero de que hay traducción del segundo en la editorial chilena Palinodia: Del consentimiento ) en las que, de uno u otro modo, se trataba, entre otros muchos temas, a la prostitución como servicio sexual, equiparándola con otros trabajos de servicios como secretarias o trabajadoras de supermercado, subrayando los supuestos puntos en común (es mucho suponer y equiparar), poniendo el acento en que no se venden los cuerpos sino que se alquilan, dándose un contrato entre las dos partes -la que alquila su cuerpo y el que se sirve de tal-, dándose pues un consentimiento por parte de la prostituta y el acuerdo por parte del putero. Según estas feministas que tratan a las abolicionistas como contagiadas por los reaccionarios moralistas del otro lado del charco, proponen que para que la prostitutas hagan su trabajo han de darse dos condiciones: que no exista proxeneta y que tampoco se dé coacción de ningún tipo; suman a su propuesta, que se otorguen unos derechos sociales y la posibilidad de crear sindicatos, etc. El acento queda puesto en el consentimiento, como muestra de libre elección…obviando la realidad que hace que salte a la vista que las mujeres que se dedican a esa actividad generalmente lo hacen forzadas: menores de edad, migrantes, pobres y en mucho casos racializadas, lo que hace que las argumentaciones de las recién nombradas se apoyen en las voces, minoritarias, de las que tienen voz para decir que sí quieren ejercer dicha actividad, optando libremente por su ejercicio. Así, parece que todo sea cuestión de una decisión individual: quiero / no quiero, ajena a cualquier imposición, necesidad perentoria, etc. ¡Ay libertad, libertad,…!

"SE HA PRODUCIDO UNA PRIVATIZACIÓN DE LA MATERNIDAD"

Publicado el 12 de agosto de 2018 en CUARTO PODER


El germen del último libro de la diputada de la Asamblea de Madrid, Beatriz Gimeno, parte de una experiencia personal. Tuvo a su hijo hace 30 años y decidió no darle el pecho. Entonces, comenzaron las presiones en el hospital, donde incluso le negaron los biberones durante las primeras horas o las pastillas para retirar la leche. No reparó más en este capítulo hasta que en 2011 publicó un artículo en Píkara Magazine y recibió varias cartas de madres confesando que les había ocurrido lo mismo. Descubrió que esa sensación desagradable iba más allá de una situación individual y que la obsesión por imponer la lactancia estaba generando problemas en más mujeres.

Así nació el libro ‘La lactancia materna. Política e identidad’ (Cátedra, 2018), donde Gimeno resquebraja algunas de las creencias más espolvoreadas sobre la maternidad. El sentido común no es tan común. Ni todas las madres han dado siempre de mamar, ni se han vinculado a sus hijos a través del apego, ni hay una maternidad más natural que otra. La autora aclara: “No cuestiono la lactancia, sino la ortodoxia con la lactancia». Cuartopoder.es charla con ella sobre esta cuestión.

–¿Por qué la lactancia es una cuestión política?

–Porque todo lo que se refiere a ortodoxias corporales y a roles de género es una cuestión política. La lactancia se ha manipulado a lo largo de la historia para incidir en los roles de género.

–Este libro comienza con una experiencia personal. En los últimos años estamos viendo todo tipo de discusiones entre las partidarias del biberón y las del pecho, sobre crianza o sobre si las políticas deberían tomarse o no su baja de maternidad, ¿por qué la maternidad es tan polémica?

«Hay que aplicar la hermenéutica de la sospecha a todo lo que nos dicen que es natural»

–El desencadenante no es solo una experiencia personal. A raíz de un artículo que escribí en Píkara,  empecé a recibir muchas cartas. Incluso, pensé en escribir un libro solo con las cartas. Eso me hizo darme cuenta de que algo estaba pasando más allá de mi experiencia. Creo que las feministas tenemos que poner todo bajo sospecha. Como dice Celia Amorós, hay que aplicar la hermenéutica de la sospecha a todo lo que nos dicen que es natural.

La maternidad siempre ha sido un gran tema para el feminismo. Es una de las cuestiones que sostiene tradicionalmente la cercanía de las mujeres con la naturaleza y, por tanto, su exclusión del mundo de la cultura. La ideología patriarcal la ha utilizado.

–Habla en el libro de que no hay tanto consenso como parece sobre la lactancia materna, pero hasta organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) insisten en ello. ¿Por qué asegura que no hay consenso científico?

–Porque no lo hay. Pero sobre este tema es inútil discutir porque la gente está convencida de que lo hay sin leer los textos. En el libro, yo recojo artículos publicados en las mismas revistas científicas, no revistas raras, en las que se publican los otros de la lactancia materna. No hay consenso y muchos partidarios de la lactancia reconocen que no lo hay. La OMS también decía hasta hace poco que la homosexualidad era una enfermedad. Sus decisiones también están sujetas a muchos criterios, desde científicos a económicos.

Si los artículos hablan de las bondades de la lactancia, inmediatamente son recogidos por la prensa generalista. En cambio, si no, no salen del ámbito científico. Yo no digo que la lactancia no sea buena, lo es. Lo que digo es que no es ese líquido de oro que sus defensores nos presentan como algo que cura todo, que sirve para prevenir todo. La lactancia es buena, gratis y se puede dar en cualquier sitio, pero si das el biberón no pasa nada. Eso es lo que las ideólogas de la lactancia niegan. Los niños con el biberón se crían igual y no tienen ninguna desventaja.

– En el libro habla de la figura de la nodriza. Su trabajo puede cuestionar ideas que tenemos en la actualidad sobre la lactancia y el apego. ¿Por qué ha recuperado esta figura? ¿Ha sido olvidada deliberadamente en los relatos de la maternidad?

«Las clases más pobres de la sociedad han criado a millones de bebés»

– No sé si han sido intencionadamente olvidadas, pero si se tuviera en cuenta que miles de bebés, en un contexto muy concreto, han sido criados por nodrizas y no por sus madres, todas las ideas sobre que el vínculo se crea solo con la lactancia de la madre se quedarían rotas.

He querido recuperar a las nodrizas porque introducen un factor de clase. Las clases más pobres de la sociedad han criado a millones y millones de bebés a lo largo de la historia y han sido fundamentales para que sobrevivieran. Muchas mujeres no podían dar de mamar, morían en el parto o no querían dar el pecho. Es una figura olvidada. Fueron mujeres cuyas vidas fueron sacrificadas para que otras vidas tuvieran mejores condiciones. En ocasiones, tuvieron que renunciar a sus propios hijos, los subalimentaron o maltrataron para poder sobrevivir… Creí que era una figura que merecía un recordatorio. A veces se dice que, hasta la llegada de los biberones, las mujeres daban de mamar y no siempre ha sido así. No es cierto. Daban de mamar una clase de mujeres que sobrevivían gracias a que hicieron de la lactancia su trabajo.

– De hecho, dedica un capítulo a explicar cómo se relacionan clase social y lactancia, ¿sigue afectando en la actualidad?

– Trato mucho la sociedad anglosajona porque aquí no he encontrado muchos estudios sobre el tema, pero es evidente que las mujeres que necesitan trabajar para vivir tienen que dar el biberón al volver al trabajo y no se plantean más. Hay mujeres en Estados Unidos para las que volver al trabajo es una liberación en este sentido. Por ejemplo, entra las mujeres negras, las tasas de lactancia son mucho menores. Para ellas volver al trabajo es muy importante. Lo viven como una liberación y han luchado mucho por ser independientes económicamente. Además, relacionan la lactancia con la época de la esclavitud donde eran obligadas a dar de mamar a los hijos de los blancos. La cuestión de quedarse en casa dando de mamar está relacionada con mujeres para las que el trabajo no significa la vida. Las tasas de lactancia son menores en mujeres trabajadoras, incluso, en las que trabajan dentro de casa.

– En este repaso histórico también habla sobre cómo los médicos desplazaron a las comadronas, esas mujeres sabias que guiaban a otras mujeres en los partos… ¿Aquí hay otro sesgo machista?

– Eso está muy estudiado. Es la toma de poder por parte de los hombres de actividades relacionadas con la vida, el cuerpo, la crianza, el embarazo y el parto de las que se habían ocupado las mujeres. Los médicos, poco a poco, las van desplazando según se van profesionalizando y van haciendo de ello una profesión remunerada y considerada socialmente. Van desplazando a las mujeres, hasta el punto de echarlas, incluso prohibirlas y quemarlas por brujas. Es la historia de cómo los saberes masculinos desplazan y ocultan saberes femeninos. Los forceps los inventaron las comadronas antes que los médicos. También se adelantaron a la asepsia. Ellas sabían que atender partos con las manos sucias era más peligroso que hacerlo con manos limpias, simplemente, por la experiencia y observación.

– Llegamos a los 80 y se empieza a construir una maternidad neoliberal, ¿cómo nos afecta?

– Se produce una reprivatización de la maternidad. Venimos de una maternidad más socializada. Pedíamos que el Estado y la sociedad apoyaran a las mujeres para que pudieran seguir en sus trabajos, no interrumpir sus carreras, no ser discriminadas y tener derecho a su tiempo de ocio. Entonces comienza una reprivatización y empiezan a cerrarse escuelas infantiles en Estados Unidos, se recorta en salud pediátrica de una manera radical y se pide a las madres que sean las únicas responsables de la salud y el estado de los bebés. Eso se tiene que apoyar en una ideología. Yo no digo que la ideología de la lactancia sea responsable de esto, pero sí tiene que ver. Se dice a las mujeres que vuelvan a hacerse cargo de la crianza en exclusiva: la lactancia, la crianza con apego, estar pendientes las 24 horas…

– Por último, hay quien se preguntará por qué Beatriz Gimeno, reconocida anticapitalista, escribe un libro sobre la lactancia, un recurso al que tienen acceso todas las mujeres y es gratis frente a la industria farmacéutica que fabrica la leche artificial.

– Es cierto que la industria de leche de fórmula tiene sus intereses. Aunque la lactancia es gratis, nos engañamos si pensamos que no hay un mercado alrededor de ella. Lo hay. Las empresas de leche de formula como Nestlé ya han derivado su producción hacia productos relacionados con la lactancia. En países ya hay mercado de leche materna: desde artículos a títulos profesionales de consultoras de lactancia, productos para el porteo, sacaleches… Es gratis, pero la ortodoxia con respecto a la leche materna también es cuestionable desde el prisma feminista. No cuestiono la lactancia, sino la ortodoxia.

 


RESEÑA DE LA LACTANCIA MATERNA, POR BEATRIZ RANEA

Publicado el 8 de noviembre de 2018

Beatriz Gimeno en La lactancia materna. Política e identidad plantea una reflexión crítica de gran profundidad en torno a lo que ella denomina el mandato de lactancia y las implicaciones que éste tiene para las mujeres. No se trata de un libro contra la lactancia ni contra la maternidad sino de una revisión crítica necesaria frente a este mandato que esencializa la feminidad y la maternidad. Para ello, la autora parte desde la introducción de su experiencia individual respecto a la lactancia para conectarla con el significado sociopolítico y con las implicaciones colectivas. Como acostumbra a hacer, Gimeno trasciende el marco individualista propio del neoliberalismo para posibilitar la reflexión colectiva enmarcada dentro del pensamiento crítico feminista que posibilita
preguntarnos ¿qué implicaciones tiene el mandato de lactancia? ¿Cómo se construye el modelo normativo de maternidad ligado a este mandato?

"LA LACTANCIA MATERNA", UNA CRÍTICA RAZONADA AL MANDATO DE LACTANCIA

Publicado en Trasversales el 22 de agosto de 2018


La escritura de Beatriz Gimeno es impetuosa y beligerante a la vez que rigurosa y razonable. Tras sus ensayos hay estudio, documentación y contraste, por eso escribe lento. En ella, no todo vale para defender o condenar una idea, tesis, propuesta o actividad. Tampoco vale exponer sólo aquello que parece apuntalar una tesis mientas que se calla lo que podría ponerla en duda. Leer a Gimeno es reencontrarse con la práctica de la deliberación, tan poco frecuente hoy pese a que su ausencia convierte cualquier «argumentación» en retórica.

PARA LEER EL MUNDO: LA MATERNIDAD INTENSIVA

Publicado en Frontera De Revista Digital el 8 de noviembre de 2018 Reseña de La lactancia Materna, por Maite Larrauri


Es un hecho que existe lo que Beatriz Gimeno llama en su libro (La lactancia materna. Política e identidad) “un mandato de lactancia”. Basta entrar en Internet, o visitar el reparto de embarazadas o la consulta de pediatría de un hospital para comprobar que el discurso único, hoy en día, es el de la lactancia materna. “El pecho es mejor” es un mantra científico y popular, y esa combinación de ciencia y de sentido común lo hacen aspirante a ser hegemónico.

EL DEBATE SOBRE LA PROSTITUCIÓN

Publicado en Píkara el 1 de febrero de 2012


Beatriz Gimeno acaba de publicar el libro "La prostitución" (Ediciones Bellaterra). En este artículo analiza las diferentes posturas del movimiento feminista ante este tema, pero también sus propios debates internos.

DESEO, PLACER: SEGUNDA NOVELA DE BEATRIZ GIMENO

 Publicado en El Ciudadano 8 de enero de 2011


Beatriz Gimeno, colaboradora-columnista de El Ciudadano ha publicado «Deseo, placer» (editorial InÉditor, A Coruña, 2009), su segunda novela, una narración psicológica que ahonda en un deseo culturalmente negado: el deseo de una mujer por penetrar a un hombre.

La autora construye una historia centrada en la psicología de los personajes, que se desenvuelven en un escenario simbólico y a través de una voz narrativa altamente incisiva, cuya función es horadar en el lector y removerlo.

La novela será presentada por el escritor Jesús Ferrero, reciente Premio Anagrama de Ensayo, el próximo 9 de febrero, en Fnac Callao (Madrid).

SINOPSIS

Anclada en el último piso de la torre de oficinas de su empresa, la directora general descubre cómo el tedio y la angustia que presiden su vida se quiebran el día que ve por vez primera a Horacio, el joven y guapo becario recién contratado. La presencia del atractivo y dócil empleado desbarata cualquier barrera que hasta entonces ha sitiado la vida sexual de la directora, que pone en marcha toda una estratagema de sumisión y dominio para cumplir su fantasía erótica, un deseo culturalmente negado: el deseo de una mujer por penetrar a un hombre.

UNA INCURSIÓN EN LOS DESEOS OCULTOS QUE LA CULTURA NO DEJA VER

En “Deseo, placer”, Beatriz Gimeno propone una novela psicológica que parte del hallazgo de una voz narrativa, lejos de cualquier pretensión conceptual. Esta voz discurre por caminos propios, en torno al “deseo de una mujer, del miedo al paso del tiempo y, finalmente, de deseos ocultos que son más frecuentes de lo que la cultura nos deja ver”.

Gimeno, que se reconoce escritora de novelas “que narran estados de ánimo”, busca ahondar en el interior de sus personajes y mostrar “aquello tan secreto que cada ser humano puede tener dentro de sí”. Esta búsqueda introspectiva aplicada a la ficción tiene como finalidad “horadar en el lector y removerlo”, como explica Gimeno, cuya destacada producción poética y ensayística gira en torno a la sexualidad y a la cuestión de género.

Esta herencia poética de la autora, unida a su extraordinaria sensibilidad para el análisis de la experiencia deseante, convierten esta novela en una obra única en cuanto a riqueza expresiva, matices psicológicos y hondura creativa.

Beatriz Gimeno recurre al simbolismo para establecer el escenario donde se desenvuelven los personajes: una torre de oficinas que actúa como imponente falo cuya función es, curiosamente, someter la tierra yerma a su alrededor, una zona que vive a la sombra del edificio, por cuyo interior discurren, de arriba abajo, los cientos de empleados en un escenario casi kafkiano, castrados en sus anhelos y deseos más íntimos por la funcionalidad trágica del empleo, del escalafón; y en la cumbre, la directora general como una virgen deseante en su torre de marfil, anclada a su deseo insatisfecho, hasta la aparición de Horacio, el becario que trae vida propia y luz y dolor al edificio y a la vida gris de la protagonista.

“HEMIPLEJIA” DE LA LITERATURA EN CUANTO A LA EXPRESIÓN DEL DESEO

En “Deseo, placer”, Beatriz Gimeno pone de manifiesto las extraordinarias posibilidades del deseo como fuente de ficciones. En ese sentido, la escritora lamenta que “hasta ahora, la historia de la literatura no ha hablado sino de un solo tipo de deseo, donde por un lado, el sujeto es el hombre y donde, por otro, todo lo que ocurre es heterosexual”; este análisis desemboca en un claro diagnóstico: la literatura “sufre de hemiplejia, falta que hable aún la otra mitad del deseo”, en lo que Gimeno reconoce que “acabamos de empezar”.

En este afán por indagar en las posibilidades de la literatura, Beatriz Gimeno considera igualmente aptos para la expresión y análisis del deseo tanto la novela como el ensayo y la poesía, experiencia que ha demostrado en sus poemarios en torno a este tema, y en la que también pone de manifiesto su preferencia por la literatura “que exige un esfuerzo al lector”. Este factor resulta crucial en la concepción creativa de Gimeno, quien critica que “el actual protagonismo del autor se lo come todo, con lo que estamos arruinando el gusto del lector, su gusto por descubrir nuevos estilos”. Su apuesta por la riqueza y las posibilidades de la escritura es firme: “las caras famosas pueden agotarse muy rápido, lo que no se agotará nunca es el texto para reinventarse”.

BEATRIZ GIMENO PRESENTÓ SU NOVELA "DESEO, PLACER"

 Publicado en El callejón del gato 17 de marzo de 2011










Al leer, «Deseo, placer», dijo Dolors Alberola, no sólo penetramos en la historia de un grupo de personajes sino en la historia del hombre, en sus más recónditos deseos, en sus más desbaratadas apariencias, en sus más inconfesables pensamientos. Entramos en cada uno de los personajes a partir de un narrador omnisciente que parece reconocer todas las identidades y sobre todo la de aquella mujer dispuesta a dar rienda suelta a su libertad de acción.

Una historia tejida con tal maestría que, sin hacer uso de grandes elocuencias, penetra en el siquismo con la facilidad del más delicado bisturí y nos muestra a los personajes abiertos en canal, pero sin derramar una sola gota de su sangre. Al comenzar la historia no espera uno que la trama sea tan profunda, que la filosofía se deje retratar con tanta agudeza, que la crítica social que conlleva sea tan naturalmente expuesta y a la vez tan mordaz.

El mundo, en la pluma de Beatriz, queda totalmente al desnudo; parece que su tinta nazca de un tintero omnipotente y omnipresente, que no deja oculto títere con cabeza. Leemos y nos sentimos apenas sin argumento, sentados frente a esa ventana del último piso de las oficinas desde donde la Directora general parece poseer el mundo y, sin embargo, estamos haciendo nuestra toda esa realidad, toda esa trama, todo el artilugio de verdad y mentira que entrelaza el humano en pro de la más fría apariencia. Y todo esto así sucede en la primera parte, Deseo; ella sabe perfectamente cuál es la sustancia de ese deseo, como sabe de la irrealidad que envuelve tantas veces a todas aquellas circunstancias que aparentan ser tan reales, tan ciertas, tan sucedidas. En la segunda parte, se abre más el juego y, junto a esta inmensa dosis de siquismo, una puerta mayúscula deja paso a momentos mucho más carnales, más descarnados, más silenciosos dentro del terrible clamor de la carne. Una realidad totalmente abierta, desnuda, perfectamente silabeada en el más amplio silencio. Lo vemos, todo lo vemos en una novela en la que apenas existen cinco o seis frases de diálogo; todo lo sabemos de unos personajes que no hablan, no creen en la palabra, no dicen sino con sus mismos delirios, con sus propios cuerpos, con su humanísima presencia.

Ayer, en la Fundación Caballero Bonald, tuvo lugar la presentación de la novela Deseo, placer, cuya autora, Beatriz Gimeno, presentada por Susana Domínguez, presidenta de JereLesGay y la poeta Dolors Alberola, y arropada por el numeroso público, comentó la intrahistoria de su libro y dio lectura a algunos pasajes del mismo, que luego glosó ampliamente, originando un breve pero interesante coloquio.



EN LA REVOLUCIÓN FEMINISTA HAY POCOS HOMBRES INTERESADOS

Publicado en Ameco Press, 24 de noviembre de 2010


Madrid, 24 nov (10). AmecoPress. Arcópoli organizó ayer un debate sobre feminismo y las relaciones con el movimiento gay de los años 80 y la posterior construcción de un movimiento LGTB donde cupieran todas las voces. En la misma participó Beatriz Gimeno, feminista militante e histórica activista por los derechos LGTB y ex presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales de España (FELGTB).

Arcópoli -asociación que trabaja por la equiparación social y legal de Lesbianas, Gays, Trans y Bisexuales de la UPM, actualmente también presente en la Facultad de Informática de la UCM y en la Escuela Superior de Arquitectura de la Universidad de Alcalá- desarrolló un debate con Beatriz Gimeno, feminista militante e histórica activista por los derechos LGTB (llegando a ser ex presidenta de la Federación Estatal de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales de España (FELGTB).

Para Beatriz Gimeno, la lucha por los derechos de la comunidad LGTB, debe partir desde el reconocimiento de los derechos universales, igualdad y dignidad para toda la ciudadanía.

“En España fue una lucha muy ardua para que se aprobase la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo y la ley de Identidad de género para las personas transexuales”, manifestó. Sin embargo, estimó que el debate primero se gana en la escena social para luego ganarlo en el espacio político.

Gimeno hizo un recorrido por el feminismo de los años setenta, que sirvió de caldo de cultivo para que surgieran los primeros grupos de lesbianas que reivindicaron sus derechos como tales. Asimismo, citando al filósofo Leo Bersani, aseguró que “en la revolución feminista hay muy pocos hombres interesados” y denunció “la masiva desposesión de los recursos materiales y sociales de las mujeres”.

La feminista corroboró que las mujeres están “cualitativamente machacadas, violadas y humilladas” por la sociedad actual. Además, señaló “que la paridad no existe” ya que “el mundo está dominado por los hombres”.

Otro punto del coloquio se centró en el análisis de las relaciones con el movimiento gay de los años 80 y la posterior construcción de un movimiento LGTB. Gimeno expuso los puntos en común de los dos movimientos, para una doble militancia de las mujeres lesbianas y un punto de apoyo para hombres que sufren homofobia, bifobia y transfobia por el “machismo imperante en una sociedad claramente heterocéntrica y machista”, sentenció.

Tras la alocución de la feminista comenzó una rueda de preguntas y aportaciones de los participantes, en su mayoría estudiantes de la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.



LA LUZ QUE MÁS ME LLAMA








Hace unas semanas, Olifante, el sello de Trinidad Ruiz-Marcellán y Marcelo Reyes que cumple ahora 30 años, publicaba el poemario ‘La luz que más me llama’. Este viernes se presenta en Madrid en la librería El Bandido. Y el día 28 en la Biblioteca de Aragón de Zaragoza. Esta nota la añade Olifante en la promoción del volumen, del que reproduzco este poema.
 
“La luz que más me llama” sea, probablemente el deseo. El deseo de una mujer por otras
mujeres. El deseo y su correlato, el amor y, por tanto también, el desamor y el agotamiento de ese mismo deseo. Se trata de una poesía estilísticamente sencilla, clásica en su concepción, muy atenta a la musicalidad del verso y la palabra. Una poesía que en ninguno de sus versos se aleja de la pasión. Pasión erótica y amorosa, sí, pero que, una vez abordada la intimidad del alma, se encuentra con las otras pasiones humanas inevitables en toda sensibilidad. El miedo, la soledad, el sentimiento trágico de la vida, el paso del tiempo. No hay en este poemario una sola línea que no refleje dolor. El sentimiento que tiene el lector, al leer estos versos es de angustia, de que no hay resquicio para la alegría y, sin embargo, a pesar de todo, se siente la fuerza de la vida. Es hora de que existiera una poesía que se dirija claramente al amor entre mujeres, sin tapujos, sin disimulos, sin extrañeza, sin hacerse a sí misma preguntas más allá de las preguntas que se hace cualquiera que ame y que desee 

*La foto es de Anna Morozova.
 https://antoncastro.blogia.com/2009/050503-beatriz-gimeno-de-la-luz-que-mas-me-llama-
.php

RESEÑA DE HISTORIA Y ANÁLISIS DEL LESBIANISMO


HISTORIA Y ANÁLISIS POLÍTICO DEL LESBIANISMO. La liberación de una generación

Beatriz Gimeno

Gedisa. Barcelona, 2005

356 páginas. 19 euros

https://elpais.com/diario/2006/04/08/babelia/1144451833_850215.html






Una de las ideas centrales de la ensayista es que teniendo en cuenta "las cargas que el patriarcado impone a las mujeres", para algunas "salirse del espacio de la heterosexualidad obligatoria" y escoger ser lesbiana "puede ser una opción de vida más atractiva". Ciertamente, a las mujeres, sean heterosexuales o lesbianas, les une un continuo de afanes y vicisitudes históricas comunes que las aproximan más allá de su opción sexual, pero sería desmesurado deducir que la realización amorosa lésbica encarna mejor las expectativas de liberación femenina. También es discutible que el lesbianismo sea siempre el resultado de una elección voluntaria o de una apuesta emocional de compartir la vida con iguales frente al modelo heterosexual. El deseo, el aprendizaje y las circunstancias vitales son elementos a considerar en la elección del otro y del objeto amoroso. Gimeno, desde luego, así lo admite al escribir que hay lesbianas que, como ella, lo son por elección, y otras que se sienten necesaria o fundamentalmente lesbianas.

Autora de otros libros divulgativos, Gimeno rastrea en este ensayo la presencia de las lesbianas desde la Grecia antigua hasta el presente. Invisibles en algunas culturas, interpretados a menudo sus afectos por otras mujeres como manifestaciones inofensivas o como aprendizaje para el matrimonio, no es fácil evaluar su presencia en épocas en las que se daba por descontada la primacía masculina. Sin embargo, Beatriz Gimeno hace notar que en determinadas épocas, como por ejemplo la Edad Media, algunas mujeres escaparon del yugo matrimonial, no siempre ventajoso para ellas, a través de espacios femeninos propios. Los conventos acogieron, en ocasiones, a mujeres con intereses intelectuales o con un acusado sentido de la libertad que se sintieron más felices en compañía de otras mujeres que en el matrimonio. Naturalmente, no se puede identificar este modo de vida inspirado en la religión con una convivencia amorosa entre mujeres, pero hubo casos, escribe Gimeno, en los que la dependencia afectiva creó vínculos emocionales entre algunas monjas, aunque no hubiera prácticas sexuales entre ellas. De cualquier modo, es en el siglo XX, sobre todo tras la Segunda Guerra Mundial, cuando las lesbianas empiezan a ser visibles, hecho que Gimeno vincula con la entrada de la mujer en el mercado laboral y en los ejércitos, lo que implica una mayor autonomía para controlar su vida.

La relación entre feminismo y lesbianismo ha sido a menudo un estigma que ha acompañado al movimiento de liberación de las mujeres. Esta diversidad de enfoques ha suscitado divisiones internas dentro del movimiento feminista. Como apunta Gimeno, las lesbianas con conciencia feminista han optado por defender sus derechos junto con otras mujeres, a la vez que reclamaban los suyos tácticamente con los homosexuales varones, mientras que otras han luchado directamente por el reconocimiento de su opción sexual. Interesante es la apuesta de Beatriz Gimeno de que la opción lésbica no es algo monolítico, sino sujeta a cambios, es decir, a elecciones. Se trata de nuevo de subrayar la idea de que el lesbianismo no es una isla, sino una fuerza transgresora para oponerse al patriarcado. Es un hecho, no obstante, que las corrientes feministas mayoritarias han apostado por la liberación femenina a través de la transformación social, del pacto y del diálogo con los hombres, a fin de cuentas dueños del poder que se aspira a compartir.


RESEÑA DE "SU CUERPO ERA SU GOZO" DE BEATRIZ GIMENO

Su cuerpo era su gozo, Beatriz Gimeno, FOCA Novela, Madrid, 238 pp.

Reseña publicada en Iniciativa Socialista nº 75, primavera 2005 






La primera novela de Beatriz Gimeno es, en cierta medida, una bella sorpresa, al menos si nos habíamos dejado llevar previamente por ese extendido prejuicio que con frecuencia hace que ante la aparición de una obra literaria  relacionada con un tema o problemática social en la que autora o autor son, en cierta formas, “especialistas” o «activistas», esperamos encontrarnos con una especie de ensayo novelado, correctamente escrito y muy bien documentado. Pues bien, “Su cuerpo era su gozo” es una excelente novela, muy buena literatura y escrita con un acento propio, singular, no reducible a “esquema”. Quiero decir que al leerla tienes la sensación, no demasiado frecuente, de que estás ante algo “distinto”, “otra cosa” de lo que has conocido hasta el momento. De que, en definitiva, sólo una persona podría haber escrito eso.

EL ECLIPSE ERA POLÍTICO

Imagino a las comentaristas de derechas diciendo: “¡Ahora resulta que hasta el eclipse es woke!” O bien: “¡La atención al eclipse es cosa de...