DIAZ FERRÁN Y LOS NEGOCIOS

Publicado en El Plural el 8 de diciembre de 2012


Las informaciones publicadas estos días insisten en que Gerardo Díaz Ferrán fracasó en los negocios, y que esa es la razón última de que se pasara “al otro lado de la ley” y finalmente acabara en los calabozos. Yo, en cambio, leyendo lo que estoy leyendo en estos días tengo otra manera de verlo. Más bien creo que Díaz Ferrán tuvo muchísimo éxito en sus negocios. Millones de euros en efectivo y en cuentas en Suiza, y “una cantidad ingente de casas, apartamentos, locales, terrenos rústicos y un yate”… no me parecen a mí las consecuencias de un fracaso. Creo más bien que hundir empresas y quedarse con el dinero correspondiente era, precisamente, el gran negocio de Díaz Ferrán y ahí ha tenido un éxito considerable. ¿Para qué invertir en mejorar la empresa o en mantenerla? ¿Para qué pagar a los trabajadores o a los acreedores? ¿Para qué pagar impuestos o proporcionar a los clientes el servicio que éstos han comprado? ¡Menudo gasto, cuando puedes, simplemente, quedártelo todo! Claro que no es fácil, claro que requiere una planificación rigurosa, un plan detallado, incluso puede que una inversión previa, pero los buenos sinvergüenzas lo consiguen; como dicen los neoliberales, el que se esfuerza, trabaja y tiene iniciativa, lo consigue. Díaz Ferrán es una muestra.

DESEO QUEER

Publicado en Pikara el 11 de abril de 2012

Beatriz Gimeno recuerda que la atracción puede dirigirse hacia cuerpos, identidades o roles no normativos, independientemente de la orientación sexual

Imagen: Señora Milton

Deseo queer

Cuando pensamos en lo queer pensamos en alguien queer, en personas queer. Cuerpos que no siguen la normatividad corporal, identidades que rompen con la coherencia que se espera entre género y sexo, orientaciones completas del deseo que rompen también con la relación entre cuerpo, identidad y deseo, roles sociales y sexuales no normativos…Todas estas cosas podemos pensarlas como propias de personas queer, pero pocas veces pensamos en la posibilidad de un deseo queer autónomo de lo anterior. Pero el deseo, y no me refiero a las prácticas, ni a la orientación sexual tal como la conocemos, puede ser queer aunque pocas veces hablemos de ello o lo visibilicemos. El deseo “raro” permanece sumergido en la invisibilidad o se visibiliza, como mucho, en los márgenes, en la oscuridad de los espacios mentales y físicos en los que ocultamos lo que, por la razón que sea, sabemos que no es aceptable, que no goza de legitimidad para expresarse.

Hombres y mujeres pueden sentir un deseo autónomo por mujeres heterosexuales con pene, por hombres heterosexuales sin pene, por lesbianas con pene, por lesbianas sin tetas, por gais con tetas, clítoris o vagina… Y estas y más combinaciones corporales o identitarias podemos mezclarlas con identidades diversas, con orientaciones diferentes, con roles sexuales y sociales y con prácticas diversas que muestran poca o ninguna coherencia con la norma sexual y social

Por ejemplo, sabemos, todo el mundo lo sabe, que muchos hombres sienten deseo por cuerpos biológicamente masculinos, o genitalmente masculinos al menos, pero que tengan al mismo tiempo tetas y que asuman un rol social femenino, aunque puedan asumir roles sexuales masculinos…(o no). Por lo general, el único espacio en el que este deseo concreto se visibiliza es en la prostitución, en la demanda de mujeres transexuales con genitales masculinos funcionales. El hecho de que el único espacio de visibilización sea en la prostitución hace muy fácil estigmatizar este deseo o convertirlo en algo sórdido, como todo lo que rodea la prostitución.

Solemos despachar el asunto con el argumento fácil y rápido de que en realidad, los demandantes de este tipo de prostitución son gais vergonzantes que se hacen pasar por heterosexuales, que en realidad lo que buscan cuando dicen buscar una mujer es una buena polla. Así, los heterosexuales respetables los desprecian por gais y las personas LGTB los despreciamos por armarizados, por imaginarles presos de una enorme dosis de homofobia internalizada. Es una manera de poder dar coherencia a todo el lío; si buscan una polla son gais, sin más y el resto: el cuerpo, el rol sexual o la identidad femenina son la excusa para hacerse pasar, ante sí mismos y ante los demás, como heterosexuales. Pero, ¿y si no fuera así? ¿Y si simplemente hay hombres heterosexuales que desean mujeres con pene y si las buscan en la prostitución es porque es el único lugar donde encontrarlas? ¿Y si un deseo como éste –u otros- fuera autónomo de ninguna razón, de ninguna explicación, de ninguna falta?

Aunque supongo que habrá entre todos esos hombres algunos, o muchos, gais con un alto grado de homofobia internalizada, podemos suponer también que no tienen por qué serlo todos ellos; podemos pensar que el deseo, el de las mujeres y el de los hombres, puede simplemente dirigirse a cuerpos, a identidades, a orientaciones, a roles queer, es decir, extraños, no coherentes, no normativos. Hombres y mujeres pueden sentir un deseo autónomo por mujeres heterosexuales con pene, por hombres heterosexuales sin pene, por lesbianas con pene, por lesbianas sin tetas, por gais con tetas, por lesbianas femeninas con pene, por lesbianas masculinas con tetas, por lesbianas sin tetas, por gais con clítoris y vagina… Y estas y más combinaciones corporales o identitarias podemos mezclarlas con identidades diversas, con orientaciones diferentes, con roles sexuales y sociales y con prácticas diversas también que muestran entre ellos poca o ninguna coherencia con la norma sexual y social. Y eso sin contar, además, con la posible fluidez de cualquier deseo, con el cambio, con la posibilidad de estar en un determinado lugar del deseo y cambiar y estar en otro.

Los deseos queer son deseos sin más, que no expresan ningún problema de quien los siente, aunque son deseos socialmente peligrosos porque ocupan espacios sociales y mentales que rompen con la coherencia normativa que rige respecto a la sexualidad.

Estos deseos, y cualquier otro que se nos ocurriera, además, pueden darse sin que el deseo en sí tenga por qué decir nada de la persona que los experimenta, sin que dichos deseos expresen ninguna falta, ningún problema; son deseos sin más, aunque son deseos socialmente peligrosos porque ocupan espacios sociales y mentales que rompen con la coherencia normativa que rige respecto a la sexualidad. Todos estos deseos se expresan en espacios, materiales e imaginarios, que se suponen imposibles de pensar y que, sin embargo se piensan y que también encuentran siempre manera de gozarse. Con la expresión de estos deseos se rompe el edificio de la sexualidad hegemónica y normativa y no es posible identificar al cuerpo y la identidad dominadora (el hombre) y al cuerpo y la identidad dominada (la mujer) con lo que se pone de manifiesto la artificialidad de todo el edificio.

Por tanto hay personas queer y hay deseos queer que pueden darse –y que de hecho se dan- en personas que no son queer o que no se identifican como tales; hay deseos raros, hay deseos no normativos, hay deseos que luchan por visibilizarse desde los márgenes, desde lo que no se considera legítimo y, desde luego, tampoco igual. En todo caso, es hora de (re)pensar el deseo y no sólo las identidades, las orientaciones y los cuerpos. 


DESCONCIERTO IDEOLÓGICO

Publicado en El Plural el 7 de enero de 2012

Nos hemos pasado años diciendo que bajar los impuestos no es de izquierdas y que había que subirlos. Lo que la socialdemocracia ha venido haciendo en los últimos años ha sido bajar los impuestos en general, pero especialmente a los ricos y a las empresas, de manera que estos pagan mucho menos que hace 30 años. Pero no sólo ha hecho esto, sino que ha mantenido un discurso en contra de los impuestos, así en general, que era y es propio de la derecha. Ese discurso ha calado de manera que ahora se ha extendido la entre los votantes de todos los partidos la idea de que respecto a los impuestos lo bueno es bajarlos y lo malo es subirlos. Este es el discurso que hay que cambiar si la izquierda quiere volver a serlo.

A mi me parece bien que se hayan subido los impuestos, pero esta subida llega tarde y no va a servir para evitar recortes y ajustes brutales. En todo caso, era el PSOE el que tenía que haber subido los impuestos, el que tenía que haber combatido ferozmente el fraude fiscal, el que tenía que haber reformado el impuesto de sociedades, impuesto de patrimonio, impuesto sobre las grandes fortunas. Por eso ahora el PSOE tiene que afinar mucho su discurso. No puede volver a caer en una descalificación general de los impuestos porque entonces sí que no hay discurso ni políticas de izquierdas posible. El PSOE tiene que volver a poner la política fiscal donde le corresponde, en el centro de las políticas redistributivas y tiene que comenzar a decir cómo lo haría; qué reforma fiscal, alternativa a la de Rajoy, propone. Hay que empezar a hacer pedagogía social con los impuestos y romper de una vez el discurso anti impuestos.

Pero entre tanto impuesto y recortes hubo unas palabras del ministro de economía que pasaron más o menos inadvertidas: ”Había que tomar medidas porque si no, nos las habrían impuesto” (literal). Ya lo sabíamos pero que lo diga el Ministro es un reconocimiento en toda regla de que aquí no gobiernan ni las personas ni el partido que hemos elegido para ello. Entonces ¿Quién gobierna? ¿Quiénes nos habrían impuesto la política económica? ¿Les hemos votado? Así pues, ese es el segundo aspecto que el PSOE tiene que abordar si quiere volver a gobernar; hablar del déficit democrático que padecemos y cómo remediarlo. Aunque parezca difícil, hay que comenzar a hablar de ello y pasa por una convergencia y refundación de los principios de la socialdemocracia europea. Si no lo hacen, entonces mucho me temo que los votantes daremos por buena la percepción que ya tenemos, que aquí nos gobiernan los bancos y que votemos lo que votemos se van a continuar haciendo políticas que benefician a los ricos y que nos perjudican a todos los demás. ¿Quién va a liderar la oposición a esta situación? Pues está por ver.

Leyendo la prensa digital de derechas al día siguiente de las primeras medidas tomadas por Rajoy (la de papel cerró filas) llamaba la atención los muchos artículos, tanto editoriales como de opinión, en los que se acusaba al Partido Popular de tomar medidas socialdemócratas, de haberse vuelto de izquierdas. Así que nos encontramos con que el PSOE perdió las elecciones y el apoyo de sus votantes por hacer políticas de derechas y con que ahora el PP ya es criticado por los suyos por hacer políticas de izquierdas. Lo cual demuestra lo que otros tantos decíamos, que hacen la misma política.

Entrada completa: El Plural


¿DE PARTE DE QUIÉN ESTÁN?

Publicado en El Plural el 22 de diciembre de 2012

En Grecia se están dando todas las condiciones que hemos leído en los libros de historia sobre el ascenso del nazismo en los años 30. Una población extenuada, empobrecida, que día a día vive cada reunión parlamentaria o de gobierno sabiendo que de sus instituciones democráticas sólo pueden salir medidas dirigidas directamente contra ella. Una población que vive la situación con la sensación de estar siendo sometida a una terrible injusticia, a un robo sistemático; que ve a sus gobernantes como lo que son: tecnócratas bien pagados al servicio de sus jefes y que hacen su trabajo de manera fría, indiferentes al sufrimiento de las personas sobre las que recaen las medidas que aprueban. Unos gobernantes que exhiben un desprecio absoluto por cualquier valor ético y que no tienen pudor alguno en traicionar promesas, en votar lo contrario de lo que decían, en pactar con los supuestos enemigos porque, en realidad, no eran enemigos, sólo escenificaban falsas diferencias. La mayoría de diputados y diputadas del parlamento griego (excepto Syriza y los comunistas) todos los que permiten que salgan adelante las votaciones que permiten seguir apretando más y más no hacen otra cosa que garantizarse un buen sueldo en medio de la miseria.

DE NAUFRAGIO EN NAUFRAGIO

Publicado en El Plural el 18 de enero de 2012


Ante lo que es un evidente y brutal retroceso civilizatorio la sensación que tengo es la de que estamos inermes, cansados, desanimados, vacíos. Seguro que existe una explicación sociológica al hecho de que la gente pareciera ser capaz de enfrentarse más al último PSOE que a este PP. Podemos aventurar razones y seguro que todas influyen en este desánimo, pero me parece a mí que es más difícil protestar contra quienes hacen lo que todo el mundo sabe que van a hacer; contra los que se comportan o gobiernan como se espera de ellos. Está, además, el cansancio, la sensación de inutilidad y está, creo que es importante, la pérdida completa de referentes ideológicos. La mayoría de la gente sabe si es de izquierdas o de derechas, pero mucha de ella lo sabe de una manera intuitiva. Cada vez más me encuentro a gente que dice que es de izquierdas pero que tiene discursos claramente neoliberales o de derecha moderada. Basan su adscripción ideológica en cuestiones tangenciales como ser creyentes o no, llevar vidas “de orden” o más desordenadas, ser de orientación sexual no mayoritaria etc.

EL ECLIPSE ERA POLÍTICO

Imagino a las comentaristas de derechas diciendo: “¡Ahora resulta que hasta el eclipse es woke!” O bien: “¡La atención al eclipse es cosa de...