ESTÁN AQUÍ

Publicado en El Plural el 9 de agosto de 2013

Todos y todas nos hemos preguntado en qué pensaba la gente cuando vivía el ascenso del nazismo; si eran conscientes de que la bestialidad mostrada en sus primeros discursos, y que tantas personas apoyaban y aplaudían, iba a acabar como acabó; todos nos hemos preguntado si la indiferencia o la secreta connivencia de muchos otros incluía la despreocupación ante los asesinatos en masa de millones de seres humanos, o si pensaban que aquello no llegaría a tanto. Muchos nos hemos preguntado por qué los judíos no huyeron a tiempo. ¿Pensaron quizá que cuando les expulsaron de las universidades la cosa quedaría ahí? ¿Cuándo quemaron sus negocios? Y cuando les cosieron una estrella amarilla ¿pensaron que eso sería lo último, que nada podía ser peor?

Yo me pregunto si ya se está repitiendo, si ya está aquí y no lo estamos sabiendo identificar, si las instituciones supuestamente democráticas y la población en general ya estamos mirando para otro lado. Un senador italiano, exministro y vicepresidente del Senado, Roberto Calderoli, compara a la ministra Cécile Kyenge, que es negra, con un orangután. Cada vez que acude a un acto público a la ministra le tiran plátanos y, al parecer, eso no es un delito ni se detiene a nadie. El primer ministro, Enrico Letta, se ha limitado a decir por Twitter que esas palabras son inaceptables. Lo cierto es que no serán tan inaceptables cuando se han aceptado sin mayores problemas. Las palabras de Calderoni sobre la ministra fueron: “Me encantan los animales, los osos, los lobos, como todo el mundo sabe, pero cuando la miro me viene a la cabeza un orangután”. Y a mí cuando miro al vicepresidente del Senado me viene a la cabeza un asesino al que hay que parar antes de que comience a asesinar, pero debo ser la única a la que el ministro le produce esta impresión.

¿Sólo insultos? ¿Sólo Italia? No, por todo el continente crece el racismo, la xenofobia y el odio a los pobres; el fascismo, en definitiva. Ya sabemos que los fascistas de Amanecer Dorado están en el Parlamento griego con sus esvásticas. Uno de sus diputados más famosos es Kassidiaris que se refiere a los inmigrantes como ‘sub humanos’ desde el atril parlamentario y que hace unos meses se lío a golpes en la televisión con dos parlamentarias de izquierdas. Al parecer en Grecia eso no hace que te expulsen del Parlamento. Lo que no es extraño porque las prácticas fascistas están tan arraigadas en ese país que el ministro de Salud de Grecia, del partido Nueva Democracia, ha aprobado hace bien poco un decreto para permitir la detención forzosa de personas para realizarles la prueba del VIH. No confundir al partido Nueva Democracia –partido perfectamente serio y avalado por Bruselas y por los socialistas entre otros- con ese otro partido, Amanecer Dorado, que cualquier día llega al Gobierno, se hace serio y es avalado Bruselas y por lo que quede de los socialistas. El fascismo es contagioso, y me gustaría recordar que este decreto que menciono ya fue aprobado y puesto en práctica justo antes de las elecciones generales de mayo de 2012 por el entonces ministro socialista Andreas Loverdos. Este socialista obligó a decenas de mujeres, muchas de ellas drogadictas, a realizarse las pruebas del VIH. Algunas de ellas dieron positivo en las pruebas y sus datos y fotografías fueron publicadas en internet. A todas ellas se las señaló como prostitutas aunque la mayoría no lo eran (y aunque lo fueran). Y a cuenta de todos estos “delitos” se las encerró en prisión. Allí han estado meses con el democrático cargo de “tentativa de daño corporal”. El triángulo negro de los nazis marcaba a las mujeres que no se dedicaban a lo suyo: casarse y tener hijos. El triángulo negro marcaba a prostitutas, madres solteras, lesbianas, enfermas… Le faltó al socialista Loverdos encargar una señal para que se la cosieran a la vestimenta y por la calle pudieran señalarlas y/o lincharlas. Nadie puso el grito en el cielo en Europa, tampoco por esto.

Podríamos pensar que esto sólo pasa en Grecia ese país en el que Europa ha decidido concentrar todas las miserias humanas o en Italia, país cuyas fascistadas son minimizadas al atribuirlas a un señor del que se vende una imagen cómica como Berlusconi. Pero no, es la misma Europa y el mismo nivel de miseria que emplea la republicana y “socialista” Francia, que ha sido denunciada por la ONG Romeurope con un informe en el que denuncia entre otras cosas “desalojos repetidos, expulsiones, y [restricción del] acceso a los derechos fundamentales [vivienda, sanidad, trabajo, escuela y derechos sociales]” para los gitanos”. El flamante ministro socialista del Interior, Manuel Valls, ha calcado e incluso superado la política de desalojos y expulsiones de su antecesor de derechas, Claude Guéant.

Y todo esto sin hablar del fascismo de aquí, de que tenemos varios concejales directamente fascistas (España 2000) o de que ahora nos estamos dando cuenta de que el franquismo nunca se fue, que está en las instituciones representado por cargos electos del PP. El alcalde de un municipio de Lugo ha declarado sin complejos: “Los fusilados por Franco se lo merecían”. Y podríamos terminar diciendo que en Rusia se ha abierto la veda para matar a las personas gays y lesbianas y que allí el fascismo institucional ha alcanzado cotas de enorme intensidad.

Es cierto que racismo o fascismo hay siempre, pero si el racismo explícito y criminal está ya en las instituciones, si se manifiesta con tanta desvergüenza, con la seguridad absoluta de que no pasa nada y, es más, con la seguridad de que eso da votos, quizá hemos atravesado una línea roja. ¿No hay nadie, en esta Europa de vergüenza, que le dé a estas cuestiones la importancia que tienen? Pues no parece, porque en esta Europa de los mercaderes que se nos ha impuesto lo único que parece preocupar es proteger los intereses de los poderosos, y eso bien vale unos insultos racistas o unos cuantos asesinatos de gays. Así que sí, además del paro masivo, las desigualdades económicas, la injusticia y el aumento de la pobreza que se dieron en los años 30, no nos falta lo otro: la bestialidad racista y xenófoba, la inhumanidad contra los más vulnerables, la designación de estos como chivo expiatorio para desviar la atención de los efectos de sus políticas. Ya no quedan en Europa judíos bastantes como para odiarles; los gitanos puede que no sean suficiente para calmar a la bestia: ¿Homosexuales? ¿enfermos infecciosos? ¿prostitutas? ¿discapacitados? ¿pobres sin más?

No es una exageración, están aquí, se sientan en los parlamentos y en los gobiernos por toda Europa. La mayoría, no sé si como entonces, vivimos sin darle a esto demasiada importancia, tenemos otros problemas. Y sin embargo yo a veces me pregunto, ¿Cómo es posible que los judíos de entonces no se dieran cuenta de lo que se les venía encima? Y después… ¿en qué momento exacto tenemos muchos/as que empezar a preocuparnos? ¿O podemos seguir pensando que eso sólo va a pasarles a los negros o a los gitanos? ¿Es posible una democracia cuando los que gobiernan no son demócratas?



ENTRE TODAS TENEMOS QUE PODER

Publicado en El Plural el 28 de diciembre de 2013


Hace unos días la profesora de derecho constitucional en la Universidad de Alicante, Mar Esquembre, que tuvo la paciencia de leerse la documentación del Consejo de Ministros en el que se anunció la contrareforma del aborto, nos advirtió que en realidad no se había aprobado nada más que un informe. Así que mientras en la rueda de prensa posterior a dicho Consejo se nos decía que se había aprobado un anteproyecto de ley, la realidad no era esa. Se ha recibido simplemente un informe del Ministro de Justicia sobre el citado Anteproyecto. No se ha aprobado nada. Así que estamos a tiempo.

ES UNA LEY DE VERGÜENZA

Publicado en eldiario.es el 21 de diciembre de 2013


Como estábamos avisadas no ha sido una sorpresa, sino lo esperado. Las mujeres españolas somos desde hoy menos ciudadanas y menos libres que las mujeres europeas que viven en democracias laicas y consolidadas. Y usted, Sr. Gallardón es el responsable. Nos acordaremos de usted por esto; vaya donde vaya las mujeres, por encima de nuestra ideología y del partido al que votemos, nos vamos a acordar de usted por esto. Ya no podrá nunca más ser de centro, ni un verso suelto, ni siquiera un tipo culto y leído; para siempre va a ser usted la mano ejecutora de un grupo pequeño de reaccionarios católicos obsesionados con los derechos y la libertad de las mujeres; esos que no pueden soportar la idea de que las mujeres son iguales a ellos porque su frágil ego no se lo permite; esos que no entienden nada de derechos, de democracia, de libertades; esos que sólo entienden de gobiernos autoritarios en los que se imponga -a la fuerza- su oscura, estrecha y pobre visión de la vida. Esos que necesitan que las mujeres, su cuerpo, su sexualidad, sus decisiones, dependan de ellos.

Se ha puesto usted en contra no sólo de la inmensa mayoría de las mujeres (incluidas muchas, muchísimas, de su partido), sino de la inmensa mayoría de la sociedad que le pedía que no cambiara una  ley que funcionaba bien y estaba a la altura de las leyes vigentes en los países europeos. Nos ha conducido décadas atrás, ya ve qué orgullo. Nos ha devuelto a esa España negra y autoritaria que tanto les gusta; a esa España de la que no sabe salir la cerril, inculta y bárbara derecha española que se ha dedicado durante siglos a hundir a este país de mala suerte. Ya no podrá presentarse ante nadie sin que se lo recordemos, que fue usted el encargado de llevarnos de vuelta a la cola de Europa.

Le he escuchado decir que es la primera ley que no penaliza a las mujeres que abortan porque las mujeres que abortan son todas víctimas.  Mire, ahórrese hacerse pasar por defensor de las mujeres porque no cuela. Las mujeres que abortan libremente y con seguridad no son víctimas, son agentes de sus propias vidas. Las víctimas puede que comiencen a llegar ahora, cuando alguna mujer intente abortar en condiciones inseguras para su vida, como ocurre en los países en los que se prohíbe o dificulta el ejercicio de este derecho. Las mujeres seguirán abortando ¿no dice usted que lee mucho? Pues lea algo sobre el aborto. Las mujeres han abortado siempre, ricas y pobres, religiosas y ateas, jóvenes y maduras, solteras y casadas. Las mujeres que han decidido abortar lo han hecho desafiando cualquier riesgo. ¿No lee los informes de la OMS? Pues se los recomiendo. Es la dificultad de acceder a un  aborto seguro lo que produce víctimas. Claro que son siempre pobres, eso sí. Por eso no les importa lo que les pasa, está en la línea de todas sus leyes.

Porque, en realidad, ha hecho usted una ley para que sólo puedan abortar las ricas. Las mujeres ricas no van a tener ningún problema en encontrar médicos que les firmen lo que haga falta, pagándolo, eso sí y, en último caso,  tendrán información y medios para marcharse a Europa. Las mujeres más pobres ni siquiera sabrán dónde acudir porque esta ley pretende prohibir incluso la información. Así de indigna es. Pero no le quepa duda que las feministas nos organizaremos para informarlas adecuadamente, como hicimos al final del franquismo y en los primeros años de la transición.  Enseguida sabrán que los derechos que aquí se les niegan están garantizados en casi cualquier país europeo; ya ve qué motivo de orgullo Sr. Gallardón.   Lo malo es que es muy posible que, como ocurre en todos los países pobres, pronto comience a haber lugares que realicen abortos clandestinos e inseguros. Y entonces es posible que alguna mujer se convierta en víctima, pero de las de verdad, de las que  mueren o quedan con graves secuelas porque alguien como usted decidió imponer su estrecha moral sobre lo que todos los países democráticos consideran un derecho fundamental de las mujeres.

Esta es una ley que nos minoriza a todas las mujeres y que nos minoriza como país pero que, afortunadamente, va a durar muy poco. Es la típica ley  que está destinada a durar un suspiro. Es la ley que recoge la rabia contra la igualdad que viene incubando desde hace años un pequeño sector ultrareaccionario y ultracatólico. Pero está fuera de su tiempo, la sociedad ha cambiado de manera definitiva; Rouco y compañía están acabados. Esta ley no va a durar nada más que el poco tiempo que les queda a ustedes  en el poder. Y, es más, estoy convencida de que la nueva ley que venga será aun mejor que la que ahora deroga. No me cabe duda de que el partido o partidos que vengan aprobarán una ley de aborto que nos restituya a las mujeres el derecho básico a disponer de nuestro cuerpo y de nuestra vida.  Y..¿sabe una cosa? A usted, Sr. Gallardón, esta ley no le va a servir de nada. Su ley ni siquiera va a gustar a los que se la pedían. Parece mentira que no haya aprendido que son insaciables, que nunca tienen bastante, que hubieran querido mucho más. Me parece que va usted a pasar a la historia como el ministro que se empeñó  en que España tenía que parecerse al país que añoran los católicos más reaccionarios, esos que quieren a las mujeres en casa, fuera de la vida pública, sin derechos, con vidas que dependan enteramente de ellos, de los maridos, de los médicos, de los políticos. Pero eso se ha acabado Sr. Gallardón. En estos años hemos aprendido cómo hacernos dueñas de nuestras vidas, por mucho que les pese a unos pocos. Sabemos cómo hacerlo y vamos a seguir haciéndolo. Su ley es una vergüenza, vamos a combatirla y vamos a derogarla más temprano que tarde, no le quepa duda.




DESVERGÜENZA

Publicado en eldiario.es el 29 de noviembre de 2013

Es obvio que al PP ya no le preocupan sus escándalos, que se conozcan los delitos que han cometido muchos de sus más importantes dirigentes o los que ha cometido el propio partido; no le importa nada que esos dirigentes sean encontrados culpables, no le importa nada que sea evidente su reparto, entre ellos mismos, de todo lo público… Todo eso les da igual, lo dan por amortizado.

EL NECESARIO PACTO ENTRE MUJERES

Publicado en El Plural el 21 de septiembre de 2013

Cuando algunas personas, yo entre ellas, decidimos fundar la Federación Estatal de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (FELGTB) con el más que humilde objetivo de conseguir ser iguales ante la ley teníamos claro que por ser este un objetivo políticamente modesto (aunque impensable entonces) y por tratarse de derechos básicos, era, al mismo tiempo un objetivo que seguramente compartirían personas lgtb de derechas. Yo, que fui presidenta de esa organización, lo tenía y lo tengo claro: la igualdad legal (en este caso el matrimonio y una ley de identidad de género) no va a acabar con la lgtbfobia, pero si la ley no nos reconoce como iguales no se puede afrontar ningún otro cambio más profundo.

EL ECLIPSE ERA POLÍTICO

Imagino a las comentaristas de derechas diciendo: “¡Ahora resulta que hasta el eclipse es woke!” O bien: “¡La atención al eclipse es cosa de...