Publicado en El Plural el 2 de febrero de 2013
Viendo a Cospedal no he podido más que acordarme de la santa indignación de Camps cuando comenzó aquello, que no fue lo de los trajes, sino que fue el principio de la Gürtel, es decir, de todo lo que finalmente no ha podido mantenerse en las cloacas por más tiempo. La mierda no puede ocultarse siempre porque tarde o temprano se huele. Ahí está esa Cospedal, ahí están todos, aguantando mal que bien sus respectivas velas. Llegó la secretaria general con un cabreo impresionante, una indignación superlativa, contra el mundo se supone; contra los que se atreven a decir que huele mal, que el hedor es insoportable, que no podemos vivir. Lo negó todo, todo, todo.