A PROPÓSITO DE LAS DEFICIENCIAS

Publicado en eldiario.es el 24 de enero de 2014


Sé que me puedo ganar enemigos al contar que hace años que me peleo con mis compañeros de militancia respecto a la conveniencia de usar el Código Penal para castigar determinadas opiniones; soy muy poco partidaria excepto en casos en los que se incite claramente a la violencia. Creo que la libertad de expresión tiene que ser muy amplia y eso implica que tiene que dar cabida a opiniones impresentables, estúpidas u ofensivas, como suelen ser las de los portavoces de la Iglesia oficial.

Decir que la homosexualidad es una enfermedad o que es una deficiencia, no es un delito ni debe serlo. Decir que a los homosexuales hay que agredirlos, claramente sí lo es. En mi opinión, ser idiota, necio, inculto, ignorante o amoral no es un delito, como mucho una deficiencia. Me permito parafrasear a Rosa Luxemburgo para decir que la libertad de expresión es siempre libertad de expresión para ofender a alguien. Y aun tengo otra razón para oponerme a utilizar el Código Penal para castigar ningún tipo de opinión y es que estoy segura de que en el momento en el que se comiencen a señalar límites estrechos a la libertad de expresión las primeras opiniones en ser perseguidas serán aquellas discrepantes del poder o de la mayoría. Por la cuenta que nos tiene, más nos vale defender una libertad de expresión muy amplia.

Fernando Sebastián piensa que la homosexualidad es una deficiencia y tiene todo el derecho de pensarlo, faltaría más. Yo pienso que este señor es un deficiente ético, un deficiente cultural, un deficiente intelectual y un deficiente sexual y afectivo. Son deficientes éticos todas estas personas a las que les da exactamente igual que haya gente en el mundo discriminada, torturada o asesinada a causa de su orientación sexual o de su identidad de género y que no sólo no les importa sino que contribuyen con sus palabras a que las vidas de estas personas sean un infierno.

Seguramente Fernando Sebastián sabe lo que ocurre en otros países y cómo vive y muere la gente que se siente afectiva y sexualmente atraída por personas de su mismo sexo; y puesto que lo sabe y no hace nada para combatir esa barbarie sino que, al contrario, la estimula con sus palabras, quiera o no, este señor es un deficiente ético y moral.

Fernando Sebastián es un deficiente intelectual porque él, y todos los que son como él, no se enteran ni siquiera de en qué sociedad viven. No parecen saber que España es el país del mundo en el que mejor se acepta la homosexualidad. Por eso no se dan cuenta de que han perdido esta batalla y que cuantas más tonterías dicen más se hunden en el pozo del ridículo. La relación entre las idioteces que dicen y la manera clamorosa en la que la gente huye de su doctrina como de la peste es más que evidente. No hay más que ver cómo la asignatura de religión es cada vez menos escogida en el bachillerato donde ya no es la elección mayoritaria en ninguna comunidad autónoma.

La libertad de expresión tiene esas cosas, que hay que tener cuidado con lo que se dice si después se intenta tener clientes. A estos no les levanta ni la ley Wert. Pero así son estos deficientes sociales, que viven aislados del mundo, sólo se relacionan con gente como ellos y terminan creyéndose sus propias tonterías.

No se sabe si este señor cree verdaderamente que hay terapias que «curan» la homosexualidad o lo dice con el único ánimo de ofender. Si verdaderamente lo cree, entonces es un deficiente cultural que no lee ni los periódicos. La homosexualidad no admite terapia alguna monseñor, porque no es ninguna enfermedad. Y eso, que ya lo sabíamos nosotros y nosotras, lo sabe ya todo el mundo científico hace también varias décadas. Hay que leer un poquito o, por lo menos, mirar en internet. No hay terapia alguna y quienes las ofrecen no son más que charlatanes o curanderos que pretenden lucrarse con la ignorancia y el sufrimiento ajenos; o bien deficientes morales que, como usted, simplemente quieren borrar la diversidad sexual de la faz de la tierra y hacerlo por las bravas, esto es, con las terapias correctivas que en algunos lugares llegan a ser auténticas torturas.

Y por último, no sé si usted personalmente pero desde luego sí su gremio está lleno de deficientes sexuales y afectivos. Son deficientes sexuales y se han convertido en un club privado lleno de pederastas a los que han protegido y ocultado durante décadas. Yo, que soy una persona leída, no creo que la profusión de pederastas en su seno se deba a que los curas tengan ningún gen de la pederastia, sino que más bien creo que se debe a que, en sus deficiencias afectivas y cognitivas, ustedes no saben ni pueden relacionarse normalmente con las mujeres, a las que desprecian y consideran muy inferiores; y como por supuesto tampoco les parece bien relacionarse sexualmente entre ustedes mismos ni con otros hombres han terminado relacionándose sólo con niños: porque debido a su profesión los tenían cerca, porque se sentían impunes (y lo eran), porque podían autoengañarse disfrazando la relación dentro del marco profesor-alumno y porque es el único tipo de relación que, en su deficiencia, ustedes conocen: desigual, clandestina y utilitaria.

Por cierto que el papa Francisco consideró cuando era obispo de Buenos Aires que el matrimonio entre personas del mismo sexo era un invento del demonio que está muy activo en estas cosas, tal y como escribió en una carta que envió a unas monjas y que he tenido la ocasión de leer hace poco. No me negarán que creer de verdad que el demonio anda enredando con el matrimonio igualitario no es una deficiencia de algún tipo. Lo es, y de las gordas. Cuidado con el papa Francisco que es un experto en marketing, pero poco más.



DÁNDOLE VUELTAS AL FEMINISMO

Revista Trasversales número 24, noviembre 2011
 
Hace mucho tiempo que no me siento cómoda en el feminismo, que no tengo sitio. No me siento nada identificada con eso que se llama feminismo tradicional, aunque mucha gente me identifica con él. Tampoco tengo sitio en el otro lado, en el feminismo queer, donde creen que soy una feminista tradicional. No tengo para mí un espacio en el que poder sentirme plenamente a gusto, sola o con otras.

UNA VIOLACIÓN, QUÉ GRACIA

Publicado en El Plural el 8 de julio de 2013


Durante al menos dos días al abrir Twitter he visto como el hashtag #YoviolabaA era TT. Las personas que denunciaban este hashtag eran acusadas invariablemente de ser feministas sin sentido del humor, lo que ya sabemos que para los machistas es una tautología. Violar es un delito muy grave en la mayoría de los códigos penales así que, en teoría, ese hastag es una barbaridad que rozaría lo delictivo se sea feminista o no. Ahora hagamos el mismo ejercicio de siempre: pensemos en un hashtag como #matarpolicias o #violarniños y que se convirtieran en Trendic Topic. ¿Sería lo mismo? Es muy fácil ver que no; que nadie acusaría de falta de sentido del humor a las personas que protestaran. Seguramente también los policías que fueran a casa del twittero no se andarían con muchas bromas. La comparación de esta situación con el hashtag machista, y la facilidad para escribirlo y mantenerlo sin que nadie se inmute, es obvia.

VIOLENCIA MACHISTA, VIOLENCIA PATRIARCAL

Publicado en eldiario el 28 de mayo de 2013


Hemos vivido una semana negra en la que la violencia machista ha asesinado a cuatro mujeres. Sabemos que la lucha contra esta violencia no forma parte de las preocupaciones del PP, que seguramente cree que no merece la pena dedicar dinero a esto. Cuando la ministra llamó a estos asesinatos «violencia doméstica», estaba formulando toda una declaración de principios y marcando el camino a seguir: es una violencia que debe volver a formar parte de lo privado y como tal dejar de ser objeto del debate y la preocupación pública. En el mismo sentido va el anteproyecto de reforma del Código Penal diseñado por el ministro de Justicia, que parece que elimina el concepto de violencia de género.

VIOLENCIA QUE NO ES DE GÉNERO

 Publicado en Píkara el 24 de abril de 2013

Cada cierto tiempo el asunto de la violencia en las parejas de lesbianas se discute o bien en los medios generalistas o bien también –y especialmente- en el ámbito del propio activismo lesbiano. Tengo que reconocer que a veces ese tipo de estudios o de discusiones me sacan de quicio hasta el punto de que yo misma tengo que preguntarme por qué me gusta tan poco que se discuta de eso o se dé visibilidad a la violencia que existe en algunas parejas de lesbianas. Creo que hay dos razones de que el tema me guste tan poco. La primera y más importante tiene que ver con el uso que el neomachismo pretende hacer de cualquier tipo de violencia intrafamiliar para deslegitimar y desdibujar la lucha contra la violencia de género como un tipo de violencia sistémica particular y anclada en el patriarcado. Si todo es violencia y, sobre todo, si todo es el mismo tipo de violencia, entonces no hay razones para establecer medidas concretas de lucha contra la violencia machista. Naturalmente que esa es la manera tradicional de negar e invisibilizar que la violencia machista es diferente a cualquier otra porque se produce en un contexto de desigualdad de poder estructural (desigualdad real y simbólica) en el que los hombres creen tener derechos de propiedad sobre “sus” mujeres.

EL ECLIPSE ERA POLÍTICO

Imagino a las comentaristas de derechas diciendo: “¡Ahora resulta que hasta el eclipse es woke!” O bien: “¡La atención al eclipse es cosa de...