Publicado en eldiario.es el 18 de abril de 2014
Cada año que pasa salen más manifestantes a la calle el 14 de abril; cada año hay más artículos sobre la República alrededor de ese día, el tema aparece más y más en las tertulias y las redes eran tricolores este año más que nunca. Es evidente que las cosas se mueven en ese sentido y yo me he ido moviendo también. Hasta hace relativamente poco tiempo la reivindicación de la República no era importante para mí. Como para mucha gente la II República es un importante referente afectivo y ético, un momento fundacional que siempre se añora. Sin embargo creo que cuando hablamos de la II República estamos añorando más el triunfo de las clases populares en las elecciones y el cambio que eso pudo suponer (el cambio que se intentó), la pérdida de la Guerra Civil y la victoria del fascismo, que una determinada forma de estado. A veces parece que olvidamos que el capitalismo, que el neoliberalismo más feroz, es (también) republicano. Reivindicar la república sin más, sin explicitar qué tipo de república queremos no tiene mucho sentido. Es más, si llegara el momento en que la monarquía fuese insostenible, el mismo régimen prepararía la transición mediante un referéndum bien controlado que abriera un proceso tan bien controlado como ésta falsa democracia en la que apenas podemos decidir nada de lo importante.