Publicado en El Plural el 14 de junio de 2014
¿Alguien se acuerda de las invocaciones que nos hacían algunos grandes partidos durante la campaña electoral europea para que votáramos pensando en Europa? Menos mal que no les hicimos caso. O sí. Nuestro voto, como el de tantos europeos, fue un voto de rabia y de hartazgo; fue en clave local pero sin dejar de pensar en global. Fue un voto de protesta frente a esta Europa de las élites contra la gente; de los chanchullos de la estas mismas élites frente a la política. Votamos lo que votamos porque no queremos esta España ni esta Europa, queremos otra y eso pasa, necesariamente por echar a los que nos gobiernan aquí y allí, y más temprano que tarde. Y menos mal que no votamos pensando en el gobierno de Europa, sino que votamos únicamente pensando en echarles porque si nos hubiéramos dejado engañar una vez más, ahora nos sentiríamos, otra vez, profundamente frustrados.
