Publicado en Público el 5 de noviembre de 2016
He escrito bastante últimamente sobre la necesidad de cambiar el marco ideológico en el que todas nos movemos respecto a la violencia machista porque me preocupa que esa retahíla de mujeres asesinadas, termine provocando dos cosas: cierta impotencia del movimiento feminista al centrarse en un asunto que no va a desaparecer si no se produce un cambio en las condiciones que la provocan; y, por otra parte, la asunción generalizada, pero acrítica, de que “la violencia machista es mala” por parte de actores políticos que declarando que es mala o que “todos estamos contra la violencia”, se liberan así de tener que tomar medida real alguna dirigida a combatir, precisamente, las causas que provocan esa misma violencia que es tan mala.