Entrevista: "He insistido mucho en que el abolicionismo es una idea"

"Feminista con una larga trayectoria que empezó en los ochenta, la autora apela en su último libro a la razón y a la emoción para exponer exhaustivamente los argumentos por los que cree que la prostitución contamina cualquier horizonte de igualdad entre hombres y mujeres."

Seguir leyendo: El Salto

Diga lo que diga la justicia de Julio Iglesias, todas lo hemos visto.

 

El mundo ha cambiado mucho pero no tanto como para que se pueda llevar a Julio Iglesias ante un tribunal acusado de agresión sexual y trata. La fiscalía española ha tardado nada en archivar la denuncia por  "falta de jurisdicción de los tribunales españoles y por lo tanto la falta de competencia de la Fiscalía de la Audiencia Nacional para conocer de la investigación preprocesal de los hechos denunciados". Sin embargo, Victoria Rosell y otras juristas han llamado la atención sobre los artículos 23.4 l) y m) de la Ley Orgánica del Poder Judicial que parecen bastante explícitos en establecer la jurisdicción española de los posibles delitos de violencia contra las mujeres y violencia doméstica, así como la trata de seres humanos, "cuando el procedimiento se dirija contra un español". Basta leerlos.

TRUMP, CARNEY Y LA GRIETA QUE SE ABRE

 A mí sí me pareció importante el discurso de Mark Carney en Davos y creo que marca un punto de inflexión en el orden mundial. Pero también me pareció importante lo que dijo Trump cuando secuestró a Maduro o lo que hace ahora, cuando nos presenta sus planes para el resort que piensa construir en Gaza. En sentidos opuestos, ambos discursos comparten un fondo común, y es el de que nos muestran claramente el campo de batalla sobre el que la geopolítica mundial está disputando el terreno. 

Seguir leyendo: Infolibre

LA MIRADA TRANSFORMADA

 


  Ayer, a cuenta de las acusaciones de agresión sexual contra Julio Iglesias, las cadenas de televisión se llenaron de imágenes del cantando dando besos, evidentemente no consentidos, a presentadoras y a fans. En este caso no eran “piquitos”, como el  de Rubiales. Eran besos de boca abierta. Algunas de las mujeres se reían, pero a ninguna de ellas se la ve sumarse al beso con entusiasmo y a otra (el caso de una presentadora de televisión)  se la ve resistirse claramente. El público ríe y aplaude.

Yo, en mi casa, sentí un asco infinito y me pregunté: ¿había visto yo este comportamiento? Y la verdad es que en al menos un caso, sí que lo había visto. No le di importancia. Debido a mi casi inconfesable afición a las revistas del corazón sí que había leído, en una edición medio pirata, las memorias de un mayordomo y de Vaitiare Hirshon, una mujer tahitiana que vivió con Iglesias cuando ella tenía 18 años. Y lo que ambos relatan en sus respectivos libros es exactamente lo mismo que han contado las empleadas agredidas, excepto en lo que hace al sexo. El mayordomo porque es de suponer que no estaba en el dormitorio y Vaitiare porque, quizá, le dio vergüenza contar algo tan íntimo.

RESISITR DANDO UN SENTIDO AL MUNDO

No me parece útil darle alas a ninguna supuesta guerra generacional en la que haga un recuento de aquello en lo que me parece que mi generación (la boomer) estaba significativamente peor que la generación actual. O al revés, en qué cosas estábamos mucho mejor. Hay de ambas. Se ha hecho un tabú mencionarlo, como si discutir siquiera qué se ha ganado y qué se ha perdido fuera de por sí un pecado de melancolía o, peor aún, de reaccionarismo. Se me permite compararme con mis padres o abuelos, pero no con mis hijos. Y a los hijos apenas se les puede contradecir. Los jóvenes están rabiosos, nos dicen los analistas, porque añoran un pasado que nunca existió, un pasado dorado en el que se supone que todo era mejor y más fácil. Ni que decir que tal pasado dorado no existió nunca tal como lo imaginan. Lo material, si nos atenemos a los datos, no va tan mal o, al menos, no va peor en todos los indicadores, en algunos va mejor que hace años, en otros va claramente peor, como en la cuestión de la vivienda. Pero cada generación lidia con sus propias precariedades y carencias, aunque estas son socialmente manejadas y percibidas de maneras muy diferentes. Lo material necesita ser contado, concretado, explicado y políticamente manejado. Lo material ¿qué? ¿Lo material salario, lo material vivienda, lo material consmo, coches, viajes, ropa? ¿Lo material trabajo? ¿Lo material comida, pensiones? ¿Lo material comodidad? ¿Todo ello junto? ¿Lo material de España, de EE.UU?

Entrevista: "He insistido mucho en que el abolicionismo es una idea"

" Feminista con una larga trayectoria que empezó en los ochenta, la autora apela en su último libro a la razón y a la emoción para expo...