Publicado en Eldiario.es el 20 de septiembre de 2013
«No tocaré la sanidad, la educación, las pensiones», eso es sagrado, dijeron. Y las tres cosas están en liquidación. La sanidad pública se privatiza, se trocea, se degrada; se regala a empresas privadas para que hagan negocio con ella. La educación pública se degrada también hasta niveles inimaginables. Miles de niños y niñas no tienen libros, cientos de miles de estudiantes universitarios tienen que abandonar la carrera que estudiaban por no poder pagarla; se reduce el número de profesores, la educación que se ofrece es de mucha peor calidad y mientras, los colegios concertados reciben más dinero, terrenos, prebendas de todo tipo. El sistema público de pensiones comienza también su liquidación y no se hace por ahorrar, sino porque es un negocio enorme en el que todavía no han metido mano las financieras. Los bancos que han quebrado por su mala gestión, que han timado, estafado y especulado reciben subvenciones de cientos de miles de millones a fondo perdido y sus responsables, lejos de ir a la cárcel, son contratados como «asesores» de no sé sabe qué por cientos de miles de euros. El paro crece, el despido se abarata y se facilita. La vivienda sigue siendo un bien inalcanzable para la mayoría y los que no pueden hacer frente a las deudas contraídas con engaños son expulsados de sus casas. La pobreza se extiende por millones de hogares.