Publicado en El Plural el 5 de enero de 2013
No tengo especial simpatía por ninguna iglesia y mucho menos por la Iglesia católica que, por ser la que me toca más de cerca, es la que sufro. A pesar de eso, todas las personas que hemos estudiado una carrera de letras sabemos que durante muchos siglos la iglesia fue el reducto del saber humano en occidente y de gran parte del arte también. Especialmente reseñable es que la contribución de las mujeres al pensamiento occidental, desde Hildegarda de Bingen a Teresa de Jesús o a Sor Juana Inés de la Cruz, se ha hecho durante muchos siglos desde conventos y monasterios europeos. En todo caso, gran parte del pensamiento occidental proviene de hombres y mujeres de la Iglesia Católica.