Tenía mi artículo sobre las elecciones andaluzas, pero sobre esto hay ya muchos y, en cambio, esta mañana, tuve una interesante conversación con un compañero de oficina. La oficina es para mí un lugar privilegiado para observar la realidad porque es el único espacio en el que me relaciono cercanamente con gente que no piensa como yo; en el que puedo hablar con gente muy diferente desde un lugar no de confrontaciónsino incluso de cercanía afectiva. Me llevo bien con este compañero, es buena gente, tiene sentido del humor y no es tonto en absoluto. Y esta mañana hemos hablado del brote de ébola en África y, claro, también del hantavirus.