HEATED RIVALRY: LA DESAPARICIÓN DE LA MUJER DESEANTE

 

La serie canadiense Heated Rivalry, o Más que rivales en español, dirigida por Jacob Tierney, se ha convertido en un fenómeno cultural que ha salido del mundo de las series para escalar a los medios escritos y a la conversación global. Se trata de una serie cuyos protagonistas son gais y, además, son atletas con unos cuerpos espectaculares, guapísimos, ricos, tienen unas casas de escándalo y coches de lujo. Se desean, tienen sexo, problemas con la homofobia y finalmente acaban enamorándose… y siguen teniendo sexo. Desde el punto de vista artístico, la serie no deja de ser una especie de videoclip para adolescentes y si en lugar de ser hombres sus protagonistas fueran una pareja heterosexual, nadie estaría hablando de ella. Como sus protagonistas son dos hombres la cosa adquiere algún que otro matiz. Todavía hay que reseñar que es positivo que se muestre la homosexualidad con este nivel de normalidad en una plataforma generalista, como una relación equiparable a cualquier otra hetero, sin más.

SE PUEDE SER FEMINISTA Y PERREAR? Entrevista (Laura Luego)

 

La polémica empezó en un concierto, pero en realidad habla de algo mucho más profundo. Bastó que miles de personas observaran lo que ocurría en ‘La Casita’, el espacio privilegiado que Bad Bunny incorpora a sus espectáculos y al que acceden celebridades, personas con estatus y mujeres seleccionadas por su imagen, para que reapareciera una discusión recurrente dentro y fuera del feminismo. ¿Es compatible defender la igualdad y, al mismo tiempo, disfrutar de expresiones culturales que reproducen dinámicas de desigualdad, cosificación o privilegio?

ESTADO DE DESECHO

 Cuando este artículo salga yo estaré de viaje lejos de España. Cuando lo entregue, puede que se haya quedado viejo, pero… he querido ordenar algunas impresiones básicas que creo que no caducarán tan rápido.  

DOLORES VAZQUEZ COMO VÍCTIMA DEL ARMARIO

 

El lunes 27 de abril se celebró en el Ministerio de Igualdad un acto-homenaje a Dolores Vázquez. Fue un intento de pedir perdón sin pedirlo expresamente, pero sin duda ella lo debió vivir como un resarcimiento, aunque no completo, por todo lo pasado. 26 años después del juicio las instituciones han dado un paso adelante para reconocer (sin reconocerlo) que en los años 90 se podía condenar por asesinato a una lesbiana por el hecho de serlo. Hay quien sostiene que la investigación popular, el juicio y el veredicto fueron fallos del sistema, fallos que existen siempre, algo que podría haberle ocurrido a cualquiera, pero cabría otra interpretación según la cual no se trató de simples fallos, sino de la aplicación estricta de prejuicios y estereotipos negativos esperable en un sistema traspasado por la homofobia; lesbofobia en este caso. Hay que recordar que a Dolores Vázquez la condenaron por asesinato sin que existiera una sola prueba en su contra (como llegó a reconocer el propio fiscal en su alegato final), que los indicios que se suponía que sostenían la acusación no eran tales sino estereotipos lesbofóbicos, y que la acusada tenía incluso una coartada que, simplemente, no se tuvo en cuenta. El resultado final del despropósito no fue únicamente una condena gravísima a una inocente, sino que esta condena permitió que el verdadero asesino tuviera aun la oportunidad de matar a otra niña, a Sonia Carabantes. Una joven que se hubiera salvado de haber hecho la policía bien su trabajo. Recordemos simplemente que la policía británica había advertido a la española de que un peligroso delincuente sexual se había instalado en la Costa del Sol, muy cerca de donde ocurrieron los asesinatos y también que al lado del cadáver de Rocío Wanninkhof se encontró una colilla con el ADN del asesino, un ADN que la policía ya tenía fichado por la advertencia de sus colegas británicos. ¿Cómo es posible que no fueran a buscarle?

EL SALTO: LA REPARACIÓN DE LOLI (Entrevista a Beatriz Gimeno)

 Dolores Vázquez fue declarada en el año 2001 culpable de asesinato, del asesinato de Rocío Wanninkhof, pero su delito no fue ser asesina, sino ser lesbiana en los años 90. El homenaje del pasado 27 de abril fue, seguro, sanador. Pero, a día de hoy, no ha sido indemnizada pese al terrible error que la justicia cometió con ella.
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https://www.elsaltodiario.com/asalto-podcast/asalto-reparacion-loli

EL ECLIPSE ERA POLÍTICO

Imagino a las comentaristas de derechas diciendo: “¡Ahora resulta que hasta el eclipse es woke!” O bien: “¡La atención al eclipse es cosa de...