La masculinidad hegemónica no está muy preparada para la igualdad

 


Siempre abierta al diálogo y sin pelos en la lengua. Así es la nueva directora del Instituto de la Mujer, Beatriz Gimeno. Ex presidenta de la Federación Española de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (FELGTB), exdiputada de la Asamblea de Madrid y responsable del área de Igualdad de Podemos, son algunos de los cargos que ha ocupado esta madrileña referente en nuestro país en lo que se refiere a pensamiento feminista. Coincidiendo con el 8 de marzo, celebración del Día Internacional, hablamos con esta histórica activista sobre la actualidad del movimiento feminista, sus retos y educación.

ORGULLO, OTRA VEZ

 Cada año, desde que recuerdo, cuando llega el Orgullo, surgen dos tipos de críticas que vienen de nuestro lado. Y yo, cada año, las contesto (inútilmente) porque convivo con un bichito que no me permite desentenderme de algunas cuestiones. Las críticas son de dos tipos: no hay nada que celebrar porque la consecución de la igualdad legal (especialmente el matrimonio, pero no sólo) es una conquista de corte conservador (con sus correspondientes críticas a los colectivos “institucionalizados”) y el Orgullo se ha comercializado y no es reivindicativo. Es difícil responder a estas dos cuestiones de manera breve. Voy a intentarlo. 

LO MALO, LO FEO, LO CUTRE

 Seguramente no tenía que hablar de esto, con la que está cayendo… Pero no me resisto. Y no me resisto porque, a veces, lo menor desnuda a lo mayor. A veces, lo pequeño nos lleva a pensar en lo grande. Y eso me ha pasado a mí con el espectáculo que Madrid ofreció al papa en el Santiago Bernabéu… y su contraparte en Barcelona. Más allá de la broma fácil, esos dos espectáculos explican mucho de en qué se ha convertido Madrid en estos años. Y no, no es caer en la competición burda entre las dos ciudades. Es que lo de Madrid desvela la realidad de una ciudad/comunidad gobernada desde hace muchos años por la peor derecha. El acto con el papa en el Bernabéu, desgraciadamente, nos muestra un Madrid que conocemos bien quienes vivimos aquí; porque ha sido construido/destruido por un neoliberalismo que es también un movimiento cultural que lo impregna todo. Esta es la ciudad que consiguió hacer un tema de que Carmena osara vestir a un Rey Mago con un traje de fantasía. 

HEATED RIVALRY: LA DESAPARICIÓN DE LA MUJER DESEANTE

 

La serie canadiense Heated Rivalry, o Más que rivales en español, dirigida por Jacob Tierney, se ha convertido en un fenómeno cultural que ha salido del mundo de las series para escalar a los medios escritos y a la conversación global. Se trata de una serie cuyos protagonistas son gais y, además, son atletas con unos cuerpos espectaculares, guapísimos, ricos, tienen unas casas de escándalo y coches de lujo. Se desean, tienen sexo, problemas con la homofobia y finalmente acaban enamorándose… y siguen teniendo sexo. Desde el punto de vista artístico, la serie no deja de ser una especie de videoclip para adolescentes y si en lugar de ser hombres sus protagonistas fueran una pareja heterosexual, nadie estaría hablando de ella. Como sus protagonistas son dos hombres la cosa adquiere algún que otro matiz. Todavía hay que reseñar que es positivo que se muestre la homosexualidad con este nivel de normalidad en una plataforma generalista, como una relación equiparable a cualquier otra hetero, sin más.

SE PUEDE SER FEMINISTA Y PERREAR? Entrevista (Laura Luego)

 

La polémica empezó en un concierto, pero en realidad habla de algo mucho más profundo. Bastó que miles de personas observaran lo que ocurría en ‘La Casita’, el espacio privilegiado que Bad Bunny incorpora a sus espectáculos y al que acceden celebridades, personas con estatus y mujeres seleccionadas por su imagen, para que reapareciera una discusión recurrente dentro y fuera del feminismo. ¿Es compatible defender la igualdad y, al mismo tiempo, disfrutar de expresiones culturales que reproducen dinámicas de desigualdad, cosificación o privilegio?

EL ECLIPSE ERA POLÍTICO

Imagino a las comentaristas de derechas diciendo: “¡Ahora resulta que hasta el eclipse es woke!” O bien: “¡La atención al eclipse es cosa de...